Desiderata

Camina plácidamente entre el ruido y la prisa, y recuerda que se puede encontrar la paz en el silencio. Hasta donde sea posible trata de mantener buenas relaciones con todo el mundo. Di tu verdad de una manera serena y clara y escucha a los demás, incluso al torpe y al aburrido, también ellos tienen su propia historia.

Evita a las personas ruidosas y agresivas, porque son un mal para el espíritu. Si te comparas con los demás, te volverás vanidoso y amargado, pues siempre habrá personas más grandes y más pequeñas que tú. Disfruta de tus éxitos lo mismo que de tus planes.

Mantén el interés en tu propia carrera por más humilde que esta sea, ella es un verdadero tesoro en el fortuito cambiar de los tiempos. Sé cauto en tus negocios, pues el mundo está lleno de engaños mas no dejes que esto te vuelva ciego para la virtud que existe. Hay muchas personas que se esfuerzan por alcanzar nobles ideales y en todas partes la vida está llena de heroísmo.

Sé sincero contigo mismo, y en especial no finjas el afecto. No seas cínico en el amor. Porque a pesar de toda la aridez y desengaño, es tan perenne como la hierba.

Acata dócilmente el consejo de los años, abandonando con donaire las cosas de la juventud. Alimenta la fortaleza de tu espíritu para que te proteja en las adversidades repentinas.

No te atormentes con tu imaginación. Muchos temores nacen de la fatiga y la soledad. Además de una sana disciplina, sé benigno contigo mismo.

Tú eres una criatura del universo, no menos que las plantas y las estrellas, tienes derecho a existir. Y sea que te resulte claro o no, indudablemente el universo marcha como debiera.

Por eso debes estar en paz con Dios. Y cualesquiera que sean tus trabajos y aspiraciones, en la ruidosa confusión de la vida, mantén la paz con tu espíritu.

Aún con toda su farsa, penalidades y sueños fallidos, el mundo es todavía hermoso. Sé alegre.

¡Esfuérzate por ser feliz!


Max Ehrmann

La libertad

Tal vez exteriormente sólo refleje un cuerpo con muchas carencias y limitaciones, pero interiormente soy un ser tan pleno como el mejor, con deseos de vivir, y vivir plenamente no sólo de existir.

¡No sólo hay que decir, hay que hacer!

La libertad pura es aquella con la que vives in darte cuenta, pero que disfrutas.

La libertad es poder hacer de tu vida un fracaso o un éxito.

No se puede ser brillante y fracasar en la familia; los hombres se ven más con el corazón que con la inteligencia.

El creer está muy devaluado hay que ser.

No importa tu credo, debes buscar ser un humano en plenitud.


Ricardo Raúl Schega

Cómo controlar el enojo

Muchas veces nos vemos enfrentados a situaciones que nos «sacan de nuestras casillas» y dependiendo de las previas circunstancias que hayamos tenido durante el día, actuaremos con más o menos paciencia; en otras palabras si hemos tenido un día difícil nos alteraremos con mayor facilidad.

Cuando reaccionamos no pensamos con claridad y ésto muchas veces nos lleva a decir cosas que en verdad no sentimos y así podemos herir profundamente al otro y también a nosotros mismos porque quedamos sumidos en arrepentimientos y culpas.

Por eso cuando nos sintamos enojados, es fundamental realizar el esfuerzo y detenernos aunque sea por unos segundos, antes de decir algo. Verás como este pequeño intervalo puede cambiarnos completamente.

Este consejo lo aprendí hace algunos años atrás, cuando leí una historia del  antiguo filósofo armenio George Gurdjieff, quien contaba que cuando tenía aproximadamente nueve años, fue llamado por su padre moribundo quien le dijo: «Hijo, soy tan pobre que no te puedo dar nada. Pero hay algo que mi padre me dio a mí y que yo quiero entregarte. Puede que ahora no seas capaz de comprender lo que significa, pues yo mismo no lo entendí cuando mi padre me lo dio. Pero ha resultado ser la cosa más preciada de mi vida. ¡Consérvala! Siempre que te sientas enojado, nunca contestes antes de veinticuatro horas. Responde, pero deja un intervalo de veinticuatro horas».

Gurdjieff decía, «He practicado muchos, muchos, muchos ejercicios espirituales, pero éste fue el mejor. Ya nunca más pude enfadarme y eso cambió todo el proceso, toda mi vida, porque tuve que mantenerme fiel a la promesa. Cuando alguien me insultaba, yo solía crear algo, una situación. Le decía que regresaría a las veinticuatro horas a contestarle y nunca lo hacía, pues quedaba demostrado que no tenía sentido el contestar. Sólo un distanciamiento era necesario. Un nuevo camino de pensamiento se fraguó en esas palabras».

Qué sabio consejo. Si tan sólo hacemos el esfuerzo y cuando alguien nos ofenda, en el momento que sintamos ese calor en el estómago, cuando nuestro corazón comience a latir más fuerte y la boca se abra para responder… ¡detente! ¡detente! ¡detente! No contestes inmediatamente porque eso no será más que una reacción automática. Algo así como una máquina cuando  aprietas el botón encender.  Si quien te ha hecho enojar es alguien conocido a quien puedes volver a ver más tarde, pídele algún tiempo para retirarte y pensar y dile que luego le contestarás.

¿Y cuando se trate de alguien que no conocemos? Todos alguna vez hemos sido tratados de mala forma por algún desconocido, ya sea un funcionario público, un vendedor, un mesero, etc.; al reaccionar muchas veces dejamos de ser coherentes y claros en nuestros requerimientos, porque nos enfocamos en responder y devolver lo que nos parece una agresión personal. Pasado el incidente le seguimos dando vueltas y vueltas en la cabeza… «Por qué no le dije ésto o aquéllo…»   Al sentir que debimos hacer algo distinto de lo que en realidad hicimos, el agresor ya deja de ser el desconocido y pasamos a ser nosotros mismos porque nos castigamos una y otra vez trayendo a la memoria el incidente.

Para no quedarnos con esos remordimientos, debemos actuar de la manera mas civilizada que nos sea posible. Antes de responder deja pasar unos segundos, respira y en ese respirar deja de identificarte con el enojo, suéltalo, déjalo a un lado. Comprende que hay algún motivo por el cual esa persona está actuando de esa forma, puede que tenga problemas personales, un mal día, etc, pero tú no eres ese motivo, tú eres sólo un canal con el que quiere desahogar su ira. Si reaccionas estarás aceptando, recibiendo y compartiendo su enojo. Depende solamente de ti recibirlo o no, pero recuerda que si lo haces lo llevarás hasta tu casa y quizás lo sigas cargando por varios días. Simplemente no lo aceptes, no lo quieres, no te sirve.

Por eso respira, mirando con calma y comprendiendo que el problema no eres tú sino él, responde con serenidad, usa un tono normal, sin levantar la voz, defiende tu punto de vista, sé honesto, firme, claro, pero no violento. No pierdas de vista el motivo por el cual esta ahí, enfócate en exponer lo que quieres, mas que en responder a sus agresiones.

Después de cualquier episodio que nos haya hecho enojar, debemos limpiarnos completamente para que no queden sentimientos reprimidos en el interior. Analiza un poco la situación y piensa que la persona que te hizo enfadar es un espejo, ese es tu reflejo, ¿Qué actitud tuya puedes ver reflejada en él? No creas que esto es una ñoñería, es verdad, detrás de esa situación hay un mensaje, descubre que quieres decirte a ti mismo. Trata de identificar algún aspecto tuyo que puedas cambiar y mejorar.

Recuerda este sabio Proverbio de Confucio: «Cuando veas a un hombre sabio, piensa en igualar sus virtudes. Cuando veas a un hombre desprovisto de virtud, examínate a ti mismo».

Finalmente déjalo ir, suéltalo. Si la situación sigue dando vueltas en tu cabeza puedes hacer algún ritual, como escribir lo sucedido en un papel y luego  romperlo o quemarlo o reza pídele a Dios que con amor borre ese incidente de tu mente. Dale las gracias por la lección y despídelo definitivamente y no pienses más en ello, ya se acabó. Eres libre.

No olvidemos nunca el consejo del padre de George Gurdjieff y aprendamos a distanciarnos del enojo, con un poco de tiempo podemos cambiar toda nuestra historia.


Marcella Allen Herrera | Aldiaria.Blogspot.Com

Si sientes que empiezas a aburrirte

De momento, me dispongo a vivir el día de hoy.

  • Hoy día verás cosas que nunca antes viste.
  • Hoy día escucharás cosas que nunca antes escuchaste.
  • Hoy día pensarás en cosas en las que nunca antes pensaste.
  • Hoy día conocerás gente a quien nunca antes conociste.
  • Hoy día tendrás ideas que nunca antes se te ocurrieron.
  • Hoy día harás cosas que nunca antes hiciste.

¿Cómo puedes aburrirte teniendo un día como hoy?


Anónimo

Aprende a perdonar

El camino para aprender a amar es «Perdonando», quien desea crecer en el amor lo logra amando en el perdón.

Perdonar es el camino de la liberación, el que auténticamente se libera es quien perdona, echando fuera de su alma al rencor y la venganza que solamente lo envilece y lo consume.

Perdonar a pesar de tener razón y mil justificaciones para no hacerlo, se atreve a pronunciar en el interior del corazón «Perdón».

Perdonar cuando te han ofendido y humillado es cuando se manifiesta la grandeza del corazón del ser humano.

Solamente el que ama auténticamente puede decir «te perdono y lo olvido».

Perdonar es cuando a pesar de sentirse ofendido te atreves a dar una sonrisa de amor.

Deja hoy tus rencores, tu venganza que anhela ver al que te ha ofendido de rodillas pidiendo clemencia, deja hoy ese fuego que enciende tu cólera y abraza tu ser de rabia y de rencor, cuando ha sido pisoteado tu orgullo y has sido lastimado en lo más profundo, cuando deseas con todas tus fuerzas ver fulminado al que te ha ofendido.

Te pregunto, hoy serás capaz de perdonar a ese amigo tuyo que te traicionó, aquella ofensa de alguien que creías no te podía fallar y hoy le puedes demostrar que lo amas, serás capaz hoy de llenar tu alforja de olvido, y salir al encuentro con lo único que le puedes ofrecer, tu perdón y continuar tu camino de paz al encuentro de Dios.

Hoy libérate y camina como un niño extraviado a los brazos de una madre llena de amor, como el ciego al encuentro de la luz.

Hoy perdona y olvida, eleva tu alma a las estrellas y encuentra la paz.

Dios sé que tu grandeza y tu más sublime expresión de amor es perdonar, dame la sabiduría, la comprensión y la fuerza para convertirme en amor, y sin dar espacio ni tregua al odio, entregar la vida por los que amo.

Hoy perdonaré para siempre y arrojaré de mi alma todos aquellos rencores que me envilecen y me atan al pasado, hoy estoy dispuesto a olvidar, hoy me demostraré a mí mismo mi capacidad de amar.

Señor, tú lo sabes mejor que nadie, conoces el corazón del hombre y sabes que hoy deseo amar como nunca imaginé, Señor… gracias, hoy al fin he perdonado por amor.


Miguel Ángel Cornejo

Cuando matamos el amor

El amor no muere por causas naturales. Muere por negligencia y abandono. Muere por ceguera e indiferencia y porque se lo da por sentado. Las omisiones son generalmente más graves que los errores cometidos. Finalmente, el amor muere de cansancio, porque no se lo alimenta.

No dejamos de amar así porque sí, del mismo modo en que no nos enamoramos porque sí.

Cuando el amor muere, es porque uno o ambos amantes lo descuidaron, no lo avivaron ni renovaron. Lo más triste es que siempre cada quien termina echándole la culpa al otro.

Como cualquier otro ser viviente, el amor requiere el esfuerzo mutuo de mantenerlo sano. El amor es como una flor bella, mientras vive, todos la quieren, pero una vez muerta nadie la desea.

También pienso que muchas veces desechamos el tallo que dio vida a una hermosa flor, sin saber que ese tallo algún día podría dar otra flor más bella aún.

¿Cuántos de nosotros de verdad sabemos diferenciar lo que hay entre lo que es, la necesidad de amar a una persona y amar a la persona misma?


Nelson Cisneros

Tu mente es un arma poderosa

Dios le dio sólo al ser humano una mente capaz de razonar, pero éste a veces se olvida de usarla. Cuando un perro come un alimento en mal estado, no vuelve a repetir ese error. Pero el hombre puede comer algo que le sienta mal y después repetir el mismo error muchas veces en su vida.

¿Por qué insistimos en hacer algo que es malo para nosotros?

Construimos edificios que casi pueden tocar el cielo y nos lanzamos al espacio para conquistar el cosmos, pero nos olvidamos de usar nuestra mente para ser mejores personas y ser felices. Cuando vemos la violencia y las guerras que se agitan en torno de nosotros, cabe preguntarse por la utilidad de la mente humana. Porque así como un arma sofisticada en manos inexpertas se vuelve en contra de quien la usa, también la mente es un instrumento poderoso que puede destruir la propia vida de quien la alberga y de quienes la rodean.

Hace unos meses, había un bache en una calle cercana a mi casa y cada vez que pasaba, me olvidaba de que existía. Cada día, el auto se golpeaba más fuerte ya que con el correr del tiempo, el hoyo se iba haciendo más grande. Y siempre me decía: «Mañana, cuando pase por aquí, lo recordaré». Pero al día siguiente, me olvidaba, y volvía a caer en él. Hasta que un día en que llovía torrencialmente, iba haciendo el mismo recorrido, y sin darme cuenta, nuevamente caí en el agujero. Esta vez, estaba cubierto de agua y se había hecho tan grande que se reventó una llanta. Allí, en el medio del temporal, tuve que cambiar el neumático. Recién entonces, abrumado por la frustración de verme empapado bajo la lluvia, me hice el firme propósito de no pasar nunca más por allí. Sólo que la próxima vez que pasé, observé que ya habían arreglado el bache.

Lo interesante de todo esto es que tuve que romper el neumático y esperar dos meses para ser capaz de hacer lo que me había propuesto. Cuando los animales caen en una trampa, aprenden a no caer nunca más en ella. Los seres humanos, en cambio, nos atamos tan fuertemente a una conducta, que aunque nos lastimemos, seguimos aferrados a ella.

El pensamiento tiene una notable influencia en nuestras vidas, y su poder invisible pasa muchas veces inadvertido. Si observamos nuestros pensamientos a lo largo de sólo unas horas, veremos cuán cargada de negatividad está nuestra mente. Dado que el pensamiento es el motor propulsor de nuestras acciones, según lo que pensemos, así actuaremos.

Limpiar nuestra mente se asemeja al trabajo del jardinero, pacientemente arranca las malezas que cubren las plantas e impiden apreciar la belleza de sus flores. El trabajo debe ser constante y diario, sin darnos tregua, ya que la maleza, como los pensamientos negativos, nunca cesa de brotar.

Podemos limpiarla un día, y al día siguiente encontrarla de nuevo entre las plantas, más vigorosa que nunca. De igual manera, los pensamientos negativos afloran siempre, de muchas maneras, algunas muy sutiles.

Hay que disciplinarse y aplicarse a un ejercicio diario para eliminarlos de la mente y evitar que enturbien nuestra forma de ver la vida. No debemos pelear violentamente contra ellos, sino ponerles freno con la indiferencia.


No empequeñezcas

Todo lo que tú necesitas saber en cuanto a la salud mental, puede ser resumido en dos palabras: «No Empequeñezcas».

El 95% de todos los problemas emocionales y mentales podrían ser eliminados si todos practicáramos esta verdad. ¡Cómo cambiaría todo si viviéramos conforme a ella! No empequeñezcas a los demás. No hagas nada que pueda hacer que alguien se sienta menospreciado. No juzgues ni critiques de una forma que disminuya la autoestima y el sentir de otras personas.

La mayoría de los problemas de crímenes, abusos, fracasos, problemas, hogares destruidos y adicciones a drogas y alcohol, pueden ser atribuidos a una autoestima herida.

No empequeñezcas. No lo olvides, vívelo, enséñalo a los demás y principalmente a tus hijos para que no cometan los errores por los cuales la mayoría hemos pasado. Mantén tu enfoque sobre lo positivo de los demás. Resalta siempre lo bueno en cada persona. Anima siempre a tu prójimo. Trata a los demás de la misma forma en que quisieras ser tratado. Habla palabras que ayuden y sanen. Evita palabras que destruyan y causen dolor. ¡Tus palabras sí importan! Ellas pueden traer vida o muerte. Utiliza tus palabras sabiamente, edifica a los demás.


Justin Scott

Prefiero

 

Nos hicieron creer que «el gran amor» sólo sucede una vez, generalmente antes de los 30 años. No nos contaron que el amor no es accionado, ni llega en un momento determinado.

Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja y la vida sólo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad. No nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie en la vida merece cargar en las espaldas, la responsabilidad de completar lo que nos falta.

Nos hicieron pensar que una fórmula llamada «dos en uno»: dos personas pensando igual, actuando igual, era lo que funcionaba. No nos contaron que eso tiene un nombre: “anulación” y que sólo siendo individuos con personalidad propia podremos tener una relación saludable.

Nos hicieron creer que el matrimonio es obligatorio y que los deseos fuera de término deben ser reprimidos.

Nos hicieron creer que los lindos y flacos son más amados. Nos hicieron creer que sólo hay una fórmula para ser feliz, la misma para todos y los que escapan de ella están condenados a la marginalidad.

No nos contaron que estas fórmulas son equivocadas, que frustran a las personas, son alienantes y que podemos intentar otras alternativas.

Nadie nos va a decir esto, cada uno lo va a tener que descubrir solo. Y ahí, cuando estés muy enamorado de ti, vas a poder ser muy feliz y te vas a enamorar de alguien.

«Vivimos en un mundo donde nos escondemos para hacer el amor… aunque la violencia se practica a plena luz del día».

JOHN LENNON

No te necesito, te prefiero. Lo sé, es duro y hace falta dejar muchas cosas atrás para pronunciar esas palabras. Entre otras cosas es necesario abandonar la cobardía y cubrirse de coraje, valentía y paciencia. Muchísima paciencia.

Paciencia para explicar que el hecho de preferirte es que puedo llegar a quererte y valorarte inmensamente más que si te necesito, porque eso significa que no necesito complementos para tapar mis carencias o mis defectos. Nadie en la vida tiene la responsabilidad de completar lo que me falta.

Con esto quiero decir que la única persona a la que necesitamos para vivir es a nosotros mismos. Y yo, en pleno derecho de usar mi libertad emocional, te elijo a ti para estar a mi lado y disfrutar el uno del otro.

He decidido dejar de esclavizarme y de atarme a mi pasado emocional. No permitiré que los demás definan quién soy. Voy a buscar la forma de expresar todo mi ser y a explorar el fondo de mi océano. Entonces podré ser yo misma.

Me comprometo a no dar nunca el gusto a los demás sin antes darme el gusto a mí misma. No voy a dejarme llevar por la gente corriente ni por la corriente de la gente. Desde ya me libero del efecto estrangulador de mis pensamientos y trabajaré porque mis decisiones me hagan sentir bien acerca de mi vida.

Desprenderme de los parches y los vendajes que tapan mis heridas me ayudará crear un lazo profundo y auténtico contigo. Porque si no amas con libertad es preferible no amar, pues la dependencia emocional destruye.

No sé si te amaré toda la vida ni sé si lo haré con la misma fuerza siempre, pero lo que sí que sé es que ahora mismo te prefiero sobre todas las personas. No ocupas mi mente cada segundo, pero sí que vas siempre conmigo.

Elijo el amor y sigo siendo dueña de mí misma. Porque el sentimiento de amor más fuerte que existe es el amor hacia uno mismo. Porque, como dijo Perls:

«Yo soy Yo y Tú eres Tú. Yo no estoy en este mundo para cumplir tus expectativas y tú no estás en este mundo para cumplir las mías».

Yo soy yo… Un ser completo aún con mis carencias. Tú eres tú… Un ser completo aún con tus carencias.

Si nos encontramos y nos aceptamos, si somos capaces de no cuestionar nuestras diferencias y de celebrar juntos nuestros misterios podremos caminar el uno junto al otro, ser mutua, respetuosa, sagrada, y amorosa compañía en nuestro camino.

Tú eres tú. Yo soy yo. Si en algún momento o en algún punto nos encontramos, será maravilloso. Si no, no puede remediarse.

Falto de amor a mí mismo, cuando en el intento de complacerte me traiciono. Falto de amor a ti, cuando intento que seas como yo quiero en vez de aceptarte como realmente eres.

Tú eres Tú, «Yo soy Yo»

Quizás a muchos les suene a palabrería barata de autoayuda, pero debo decir que funciona. No es sencillo, ya que ambas partes deben estar en sintonía, es decir, preferir y no necesitar… decidir aceptar al otro cómo es y no cómo queremos que sea, entender que la otra persona está para acompañarnos y no para completarnos. Que las diferencias no son lo importante, lo importante son las coincidencias. Que el miedo a ser uno mismo limita y crea un espacio – a veces un abismo – entre ambos y que si no estamos dispuestos a dar y recibir en la misma medida, la balanza se desequilibra y al final se desprende.

Quizás a lo anterior sólo añadiría que hay que cuidarse de no caer en el autoengaño y confundir las cosas. Aceptar a la persona como es no implica aceptar que la persona nos haga sentir menos, o nos brinde desamor y ausencias en lugar de presencia y amor.

Y puede suceder, podemos querer pensar que esa es la forma de amar de esa persona, y en virtud de aceptarla como es, aceptar situaciones que finalmente resultan tóxicas. De ahí, que hay que amarnos a nosotros mismos, pero con el especial cuidado de ser inteligentemente egoístas sin dejar que el egoísmo cree un espacio propio entre ambas partes. Lograr el equilibrio, pero sin traicionarnos a nosotros mismos.

Suena complicado, parece improbable, pero de hecho no es imposible; y en todo caso, nadie dijo que la vida fuera fácil.

La verdad, desde mi punto de vista, la vida es un experimento de ensayo y error donde cada quien perfecciona su método de vida, el cual debería satisfacer el deseo propio y no el ajeno, siempre cuidando – por supuesto – que no se arrolle a nadie en el camino.

Y se puede, se puede ser honesto con uno mismo y con los demás, sin ocasionar daño. En la vida todos nos equivocamos, sí. No obstante, hay que tener cuidado con internalizar la falibilidad del ser humano como conducta, o incluso como excusa a todas nuestras equivocaciones, pues si no, estaremos nadando en el mismo círculo sin aprender nada de la vida y sin ofrecer nada en el camino.

Hay que aprender a dar, a darnos a nosotros mismos para luego dar y recibir en equilibrio.

De esa forma, estaremos bien aun cuando no estemos acompañados por una pareja, porque no nos sentiremos atrapados en algún lugar en el que no nos guste estar. El texto habla de enamorarnos de nosotros mismos primero, pero no enamorarnos de nuestro ego; sino enamorarnos de nosotros con todo y nuestros defectos o carencias, para luego poder amar a otro, con sus defectos y carencias además de sus virtudes.

Alcanzar ese estado, quizás sea el reto de más de uno.


Raquel Aldana | LaMenteEsMaravillosa.Com

El contemplador de orillas

(…) «Lo que hay que conseguir – a veces lo consigo – es acompasarse con el tiempo, no ir más deprisa ni más despacio que él. Porque el tiempo tiene un ritmo, un compás y no hay que perder el compás. Durante unos días consigo ir en sus aguas, placentero, llevado, tranquilo. Y entonces es cuando salen las cosas y mejor se ve el mundo, porque el mundo hay que mirarlo como la orilla del tiempo. Ser un contemplador de orillas». (…)

FRANCISCO UMBRAL  | MORTAL Y ROSA

Procuro – a veces lo consigo y otras no – vivir en el presente. Lo malo es cuando me encuentro en un presente que quisiera contemplar siempre, pararme a observar la orilla en la que estoy y no querer que pase el tiempo… Sé que esto no es posible, así que tendré que aprender a saborearla mientras dure y cuando termine buscar otras orillas que contemplar.

Mientras tanto, me bañaré profundamente en las únicas aguas de estos momentos.


Reyes A.