¿Dónde está Dios?

En los días de mi más remota antigüedad, cuando el primer temblor del habla llegó a mis labios, subí a la Montaña Santa y hablé a Dios, diciéndole: «Amo, soy tu esclavo. Tu santa voluntad es mi ley, y te obedeceré por siempre jamás».

Pero Dios no respondió, y pasó de largo como una tempestad violenta.

Mil años después volví a subir a la montaña santa, y hablé otra vez con Dios, diciéndole: «Creador mío, soy tu criatura. Me hiciste de barro, y te debo todo cuanto soy».

Y Dios no contestó: pasó de largo como si fuera un pájaro de mil alas desplegadas.

Y mil años después volví a escalar la montaña, y hablé a Dios nuevamente, diciéndole: «Padre, soy tu hijo. Tu piedad y tu amor me dieron vida, y mediante el amor y la adoración heredaré tu Reino».

Pero Dios no respondió; pasó de largo como la niebla que tiende un velo sobre las lejanas montañas.

Y mil años después volví a escalar la sagrada montaña, y volví a invocar a Dios, diciéndole: «¡Dios mío!, mi supremo anhelo y mi plenitud, soy tu ayer y eres mi mañana. Soy tu raíz en la tierra y tú eres mi flor en el cielo; juntos creceremos ante la faz del sol».

Y Dios se inclinó hacia mí, y me susurró al oído dulces palabras. Y como el mar, que abraza al arroyo que corre hacia él, Dios me abrazó.

Y cuando bajé a los valles y a las planicies, vi que Dios también estaba allí.


Gibrán Jalil Gibrán

Puedo fabricar felicidad

Para mí y para los que me rodean. Decidirme a ser feliz, con lo que tengo en mi vida.

  • A pesar de no sentirme bien.
  • A pesar de no ser las cosas como deseo.
  • A pesar de no gustarme mi familia.
  • A pesar de no comprender a la gente.
  • A pesar de mi cansancio físico y moral.
  • A pesar del desaliento.
  • A pesar de las desilusiones
  • A pesar de las circunstancias adversas.
  • A pesar de la enfermedad.

Lucharé con mis estados negativos para poder dar lo mejor de mí mismo a los demás y así decidirme a ser feliz con lo que tengo.

Esto es: Fabricar felicidad.


Anamaría Rabatté