¿Te respetas?

Estarás pensando que es algo obvio, ¿pero reflexionaste sobre ello alguna vez?

El respeto, en general, se asocia a los buenos modales o una forma amable de responder. Es aquello que nos inculcan desde pequeños: «No le faltes el respeto a…» llámese abuelos, primos, amigos, supervisores, colegas, compañeros, mascotas, plantas, etc.

La lista puede ser muy extensa. El tema radica en comprender que implica el término «respeto», lo cual sería mucho más sencillo si nos abstrajéramos un poco de la amabilidad y lo relacionáramos con una actitud.

Dicha actitud surge tras reconocer la dignidad de las personas, lo cual conlleva a la aceptación del otro como un ser único, irrepetible, autónomo e independiente. Pero, ¿y qué lugar ocupamos nosotros mismos?

Muchas veces nos quejamos sobre cómo los demás nos faltan el respeto, sin darnos cuenta que eso ocurre porque nosotros mismos no nos respetamos y dejamos que el otro tampoco lo haga. ¿Por qué? Porque básicamente el autorespeto es la actitud de «tenerse en cuenta y actuar en consecuencia», sin por ello faltarle el respeto a los demás.

Se estarán preguntando qué significa tenerse en cuenta y actuar en consecuencia, muy sencillo:

  • Atender y satisfacer las propias necesidades. ¿Cuántas veces dejaste de lado lo que verdaderamente querías sólo por complacer a un amigo?
  • Poder expresar y manejar emociones y sentimientos ¿Cuántas veces no mostraste tu desacuerdo sólo para que no te tildaran de mala onda?
  • Cuidar tu salud, lo cual incluye además a tu cuerpo y bienestar. ¿Cuántas veces pensaste: mañana retomo el gimnasio y el mañana nunca llegó?
  • Respetar tus espacios e intimidad. Que tengas una relación (llámese pareja, matrimonio o como quieras) no implica que cada uno deba adherirse al otro cual garrapata.
  • Siendo tolerante contigo mismo. Nadie es perfecto, por lo tanto, si te explicaron algo y no lo entendiste, no es que «seas un tonto», simplemente necesitarás más tiempo que otros.
  • Dedicándote tiempo para ti. Como por arte de magia logras tener tiempo para familiares y amigos. ¿Y para aquello que tú tanto deseas?

En general, la falta de respeto comienza hacia uno mismo. Es por ello que deberías preguntarte no tanto por qué los demás te faltan el respeto, sino, por qué tú lo permites.

Quizás, para no faltarte el respeto, tengas que renunciar a que te consideren «bueno», lo cual muchas veces implica que termines cediendo, sin tener en cuenta tus propios deseos.

En la medida en que cada uno se respete, estará defendiendo el derecho de ser realmente quien quiere ser, con sus virtudes y defectos, sin depender o estar pendiente constantemente de la aprobación de los demás.

El psicoterapeuta Nathaniel Branden plantea «El respeto comienza por uno mismo». Si tú no te respetas, los demás es muy difícil que lo hagan…por eso vuelvo a preguntarte:

¿Te respetas?


Lic. Adriana E. Sivolella

Manifiesta entusiasmo en todo

Una persona sin entusiasmo es como un reloj sin cuerda.

El entusiasmo es un ingrediente fundamental para una personalidad de éxito, eficiente y competente.

Para volverte entusiasta respecto a un objetivo debes pensar en los frutos y beneficios que reporta dicho objetivo, más esforzado y empeñoso serás en alcanzarlos.

El entusiasmo proviene del interior del hombre: brota en una mente positiva y crece con acciones positivas.

Para ser entusiasta…, ¡hay que actuar con entusiasmo!

Dios, te doy gracias por tener fe. No es fácil ser entusiasta cuando muchas cosas me salen mal cada día. Por eso te pido ayuda para empezar cada día con visión positiva y actitud entusiasta. Si de pronto mi corazón se desalentara por algún fracaso por favor refuérzame con nuevas dosis de entusiasmo.

Amén