Hoy quiero

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  • Hoy quiero concentrarme en los pétalos y no en las espinas. Hoy quiero admirar el azul del cielo sin quejarme de las nubes.
  • Hoy pago un gozoso balance de mis dones y bendigo al Señor por todos mis talentos y por su amor sin límites.
  • Hoy tengo tiempo para valorar a mis seres queridos y dar gracias por mi trabajo, mis bienes y mi salud.

Destierro el pesimismo y entierro al desaliento porque me abro jubiloso a la experiencia de alabar y agradecer. En lugar de envidiar me dedico a elogiar, en lugar de destruir me dedico a construir, en lugar de llorar me dedico a reír.

  • Hoy tengo ojos y corazón para asombrarme con las flores, los árboles, las aves y los peces. Hoy contemplo el universo con ojos nuevos y aprecio tantas maravillas. Hoy cambio mis lamentos por bendiciones.
  • Hoy veo mis problemas como oportunidades y me animo a seguir adelante con la ayuda de Dios y de quienes me aman.
  • Hoy elijo vivir en lugar de morir.

Gonzalo Gallo González

Pesimista y optimista

El pesimista debilita su capacidad y su voluntad al cargar con el peso inútil de los mensajes negativos que se crea. Con su ansiedad y negativismo no arregla ninguno de los problemas que él mismo se crea y se siente, a toda hora, cercado de amenazas de fracaso.

El optimista, en cambio, toma sus asuntos con calma y sabe que puede llevarlos a feliz término. Con suficiente confianza en Dios y en sí mismo, el optimista encuentra las orientaciones y la fuerza para lograr todo lo que se propone.

Tú… ¿con quién te identificas…?

Disponte a vivir

Hay mucha gente que dice: «odio los domingos», «no soporto los lunes», «estoy deseando que llegue el fin de semana», «cuento los días para las vacaciones» o «cuando me jubile haré esto y aquello»… Me da la impresión de que están desperdiciando el tiempo que les toca vivir en su momento, que se pierden un trozo de vida, que posponen la felicidad o el bienestar para un futuro que quizás no es como lo imaginan.

Quiero saborear despacito mi vida, con todos sus ingredientes, con sus maravillas y sus decepciones, con sus aciertos y sus fracasos, con sus obligaciones y sus pequeños placeres, con sus dificultades y sus nuevas ilusiones y, muy especialmente, con los cambios que haya.

De momento, me dispongo a vivir el día de hoy.


Reyes A.

Manifiesta entusiasmo en todo

Una persona sin entusiasmo es como un reloj sin cuerda.

El entusiasmo es un ingrediente fundamental para una personalidad de éxito, eficiente y competente.

Para volverte entusiasta respecto a un objetivo debes pensar en los frutos y beneficios que reporta dicho objetivo, más esforzado y empeñoso serás en alcanzarlos.

El entusiasmo proviene del interior del hombre: brota en una mente positiva y crece con acciones positivas.

Para ser entusiasta…, ¡hay que actuar con entusiasmo!

Dios, te doy gracias por tener fe. No es fácil ser entusiasta cuando muchas cosas me salen mal cada día. Por eso te pido ayuda para empezar cada día con visión positiva y actitud entusiasta. Si de pronto mi corazón se desalentara por algún fracaso por favor refuérzame con nuevas dosis de entusiasmo.

Amén

La alegría de vivir

La risa es salud. El buen humor es salud. ¿Estás seguro de pensar lo suficiente en este aspecto de tu bienestar? Si, a causa de las preocupaciones, envejece el corazón, también tu rostro aparecerá pronto lleno de arrugas.

La risa libera. El humor relaja. La risa es capaz de liberarte de los falsos problemas. La risa es el mejor cosmético para tu belleza externa y la mejor medicina para tu vida interna. Si riendo, tus músculos trabajan regularmente, tu digestión resultará beneficiada, e incluso tu apetito se estimulará y tu presión arterial permanecerá estable. La risa y el buen humor te liberaran de aquella lúgubre seriedad que vuelve los problemas pesados como el plomo; te liberaran, además del triste «tran-tran» cotidiano. La risa y el buen humor crean espacios nuevos para alegrías desconocidas.

Un día que no has reído, es un día perdido.


Phil Bosmans

Pesimismo

No eres un pesimista porque estás triste por una herida profunda en el corazón o un conjunto de males que te afligen. No eres un pesimista tampoco cuando estás profundamente entristecido por el insoportable sufrimiento de tantos inocentes, por la violencia o la injusticia en el mundo.

Pesimista es aquel que toda la vida permanece en una habitación oscura en la que sigue desarrollando «ideas negras».

Pesimista es aquel que anuncia la lluvia cuando sale el sol, que, cuando todo va bien, afirma que durará poco, que se interroga acerca de las verdaderas intenciones de una persona amable.

El pesimista tiene «mala vista» porque nunca se entera de las buenas noticias. Nota más el frío que el calor. Nota más el dolor que la alegría.

Diagnóstico médico: «El pesimista tiene una influencia nefasta sobre la digestión y la presión sanguínea».

Conclusión: «Los optimistas viven más tiempo que los pesimistas».

P.D. «Los pesimistas no viven, están ya muertos mucho antes de ser sepultados».


Phil Bosmans

Mucha paciencia con los adultos

¿Te has dado cuenta alguna vez que los niños parecen extrañarse de la mezquina estrechez mental de los adultos?

  • Cuando los adultos están ocupados entre sí, casi siempre tratan de cifras.
  • Cuando quieren conocer a alguien le preguntan dónde trabaja, qué posee, cuánto gana, qué diplomas y relaciones tiene. Si hablan de una casa, dicen: «4 millones, señores» y se la ven ya adelante.
  • Cuando hablas de un amigo a los niños, dicen: «¿Hace colección de mariposas? ¿Sabe silbar?». Si hablas de una casa te preguntan qué color tiene si hay flores en las ventanas o golondrinas bajo el tejado.

Los temas tratados por los niños adquieren un tono fresco y natural, lleno de color y de afecto. Los adultos no entienden nada. Y no hay nada que hacer. Hablan de «ganancias» y se ocupan incesantemente de dinero. «Los niños deben tener mucha paciencia con los adultos…» dice el Pequeño Príncipe en el libro homónimo de Saint-Exupéry.


Phil Bosmans

El poder mágico de la sonrisa

Desde pequeños se nos enseña que la madurez tiene que ver con la seriedad y la responsabilidad. Así, cuando crecemos creemos que estamos maduros porque nos ponemos serios, somos realistas y nos olvidamos de soñar. Exceptuando nuestro entorno, son pocas veces las que le sonreímos a un desconocido y nos olvidamos que la sonrisa es como un «virus bueno» que se contagia y alivia tensiones.

Cuando le sonreímos a otro, le estamos diciendo muchas cosas, entre ellas que nos gusta que comparta el espacio con nosotros, el otro lo decodifica y también sonríe, y es en ese momento cuando los pensamientos negativos quedan a un lado.

La sonrisa es un aliviador natural. Sonreímos cuando nos sentimos bien, cuando sucede algo gracioso, cuando estamos contentos o emocionados por alguna noticia, y así hay infinidad de situaciones que nos hacen sonreír.

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La magia de la sonrisa

Pero lo más importante que tiene la sonrisa cuando va dirigida a otra persona es la transmisión de una sensación de compañía, que el otro no está sólo en el «hormiguero» de gente que va y viene en medio de las calles de una gran ciudad y que nosotros, al recibir una sonrisa de vuelta, tampoco lo estamos.

Muchas conversaciones con personas que no conocemos comienzan con un intercambio de sonrisa. Ésta también es una parte de la magia, otra parte es la sensación de bienestar que causa sonreír y también lo importante que es en momentos de acompañamiento de otra persona que sufre.

Muchas veces en momentos en los que las palabras no pueden cubrir el espacio, lo puede hacer la sonrisa. Es capaz de comunicar que estoy con el otro y para el otro en su momento de dolor y, al ser contagiosa, hace que el otro por un momento olvide el dolor que tiene e inconscientemente, sonría.

Regalar sonrisas es algo efectivo que podemos hacer para desconectarnos de la rutina, ya que nos saca la negatividad de los problemas y nos cambia el punto de vista, es como si cambiaras los polos de negativo a positivo.

Si te animas a regalar sonrisas en tu vida cotidiana, adelante. Verás que los resultados son infalibles y realmente mágicos. Sonríe al panadero, al cajero del supermercado, al chofer del colectivo y hasta a tu compañero de asiento, te darás cuenta en breve de que la sonrisa es un motor de buenas emociones y que contagia el buen clima a tu alrededor.


José Mariano Biaus | LaMenteEsMaravillosa.Com

El entusiasmo

La palabra entusiasmo proviene del griego y significa tener un Dios dentro de sí.

La persona entusiasta o entusiasmada era aquella que era tomada por uno de los dioses, guiada por su fuerza y sabiduría, y por ese motivo podría transformar la naturaleza que lo rodea y hacer que ocurrieran cosas.

Sólo las personas entusiastas eran capaces de vencer los desafíos de lo cotidiano. Era necesario por lo tanto entusiasmarse para resolver los problemas que se presentaban y pasar a una nueva situación. El entusiasmo no es una cualidad que se construye o que se desarrolla. Es un estado de fe, de afirmación de sí mismo.

La persona entusiasta es aquella que cree en su capacidad de transformar las cosas, cree en sí misma, cree en los demás, cree en la fuerza que tiene para transformar el mundo y su propia realidad. Está impulsada a actuar en el mundo, a transformarlo, movida por la fuerza y la certeza en sus acciones.

El entusiasmo es lo que da una nueva visión de la vida.

Entusiasmo es distinto del optimismo. Mucha gente confunde el optimismo con el entusiasmo.

Optimismo significa creer que algo favorable va ocurrir, inclusive anhelar que ello ocurra, es ver el lado positivo de las cosas, es una postura amable ante los hechos que ocurren. En cambio el entusiasmo es acción y transformación, es la reconciliación entre uno mismo y los hechos, las cosas.

Sólo hay una manera de ser entusiasta: actuando entusiasmadamente.

Si tuviéramos que esperar tener las condiciones ideales primero para luego entusiasmarnos, jamás nos entusiasmaríamos por algo, pues siempre tendríamos razones para no entusiasmarnos.

No son «las cosas que van bien» lo que trae entusiasmo, es el entusiasmo que nos hace hacer bien las cosas. Hay personas que se quedan esperando que las condiciones mejoren, que llegue el éxito, que mejore su trabajo, que mejore su relación de pareja o de familia para luego entusiasmarse… la verdad es que jamás se entusiasmarán por algo.

Si creemos que es imposible entusiasmarnos por las condiciones actuales en las que nos tocó vivir, lo más probable será que jamás saldremos de esa situación.

Es necesario creer en uno mismo, en la capacidad de hacer, de transformarse y transformar la realidad que nos rodea.

Dejar de un lado toda la negatividad, dejar de un lado todo el escepticismo, dejar de ser incrédulo y ser entusiasta con la vida, con quienes nos rodean y con uno mismo.


Anónimo

Una sonrisa cálida

Una sonrisa cálida y sincera es un valioso rasgo de tu personalidad.

  • Sonríe para que alivies el peso de cualquier problema.
  • Sonríe para que ayudes a tus amigos a vivir alegres.
  • Sonríe para que ganes nuevos amigos.
  • Sonríe para que mejores tu atractivo personal.

Al sonreír expresas la dicha de vivir y la satisfacción de convivir con los que te acompañan.

La sonrisa subraya la alegría de compartir la paz y la armonía, y de trabajar concordes por el bien de la propia comunidad.

La sonrisa amable y sincera es la flor que brota de un corazón generoso.


Tiberio López Fernández