Cuando nació mi alegría

Y cuando nació mi Alegría, la alcé en brazos y subí con ella a la azotea de mi casa, a gritar:

¡Venid, vecinos! ¡Venid a ver! Porque hoy ha nacido mi alegría: venid a contemplar este ser placentero que ríe bajo el sol.

Pero fue grande mi sorpresa cuando ningún vecino mío acudió a contemplar mi Alegría.

Y todos los días, durante siete lunas, proclamé el advenimiento de mi Alegría desde la azotea de mi casa, pero nadie quiso escucharme.

Y mi Alegría y yo estábamos solos, sin nadie que fuera a visitarnos.

Luego, mi Alegría palideció y enfermó de hastío, pues sólo yo gozaba de su hermosura, y sólo mis labios besaban sus labios.

Luego, mi Alegría murió, de soledad y aislamiento.

Y ahora sólo recuerdo a mi muerta Alegría al recordar mi muerta risa. Pero el recuerdo es una hoja de otoño que susurra un instante en el viento, y luego no vuelve a escucharse más.


Gibrán Jalil Gibrán

El sol de la vejez

¡Qué difícil es envejecer con alegría y naturalidad! ¡Qué duro es reconocer que se ha entrado en el atardecer de la vida y captar, al mismo tiempo, que aún queda mucho por hacer! Y al mismo tiempo, que eso que queda por hacer es algo muy distinto, ¡aunque no menos importante que lo hecho hasta ahora!

Hay tres cosas y que producen pena: un «viejo» de cuarenta años, un viejo que se cree «joven» y un viejo que se cree «muerto». Y una que producen alegría, un «joven» de ochenta años, es decir un viejo que asume la segunda parte de su vida con tanto coraje e ilusión como la primera. Pero para ser uno de esos, hay que aceptar, que el Sol del atardecer es tan importante como el del amanecer y el del mediodía, aunque su calor sea muy distinto.

El Sol no se avergüenza de ponerse, no siente nostalgia de su brillo matutino, no piensa que las horas del día le estén «echando» del cielo, no cree que es menos luminoso ni hermoso porque el ocaso se aproxima. Tampoco su resol sobre los edificios es menos importante o necesario que el que, hace algunas horas, hacía germinar las semillas en los campos o crecer las frutas en los árboles. Cada hora tiene su gozo y el Sol cumple, hora a hora, con su misión.

Es verdad que la Naturaleza es más piadosa con las cosas, que los hombres con ellos mismos. Nadie desprecia al Sol de la tarde, ni le empuja a jubilarse, ni le niega el derecho a seguir dando su luz, débil, pero luz verdadera, necesaria, a veces la más hermosa. ¡Qué bien sabe el enfermo lo dulce de este último rayo de sol que se cuela, por la última esquina de la ventana!

¡Si todos los ancianos entendieran que su sonrisa puede ser tan hermosa y fecunda, como ese último rayo de sol antes de ponerse! ¡Si comprendieran que el Sol nunca es amargo, aunque sea más débil! ¡Si pensaran lo orgulloso que se siente el Sol de ser lo que es, de haberlo sido, de seguirlo siendo hasta el último segundo de su estancia en el cielo! ¡Señor, no me dejes marchar hasta haber repartido el último rayo de mi pobre luz!

El resumen perfecto de estas reflexiones es la siguiente oración de José Laguna Menor. ¿Hay algo que añadir? Sí, ¡hay que vivirlos!

«Señor, enséñame a envejecer como cristiano. Convénceme de que no son injustos conmigo: los que me quitan responsabilidades; los que ya no piden mi opinión; los que llaman a otro para que ocupe mi puesto.

Quítame el orgullo de mi experiencia pasada y el sentimiento de que soy indispensable. Pero ayúdame, Señor, para que siga siendo útil a los demás, contribuyendo con mi alegría al entusiasmo de los que ahora tienen responsabilidades y aceptando mi salida de los campos de actividad, como acepto con sencilla naturalidad la puesta del Sol.

Finalmente te doy gracias, pues en esta hora tranquila caigo en la cuenta de lo mucho que me has amado. Concédeme que mire con gratitud hacia el destino feliz que me tienes preparado.

¡Señor, ayúdame a envejecer así!»


José Laguna Menor

El amor por aprender

«Quien no conoce nada, no ama nada. Quien no conoce, no puede hacer. Quien nada comprende, nada vale. Pero quien comprende, también ama, observa, ve… Cuanto mayor es el conocimiento, más grande es el amor».

TEOFRASTO PARACELSO 

Hay un lazo poderoso entre la consciencia y el amor. De ese lazo nace la vida, la evolución y el sentido. Porque el amor despierta nuestra curiosidad, nuestro afán por comprender, nuestra voluntad de saber.

Quien ama quiere adentrarse en la realidad del objeto amado. También es cierto que, cuanto más conocemos aquello que amamos, más tiende a crecer nuestro amor por ello. El jardinero con sus flores, árboles y tierra, el artesano en su taller con sus materiales y herramientas, el músico con sus instrumentos, partituras y melodías, el pedagogo con sus conocimientos y métodos en su anhelo de acompañar a sus alumnos en el proceso de crecer. Evoco ahora a buenos amigos y amigas, todos ellos grandes expertos en sus disciplinas y bellas personas, que manifiestan un factor común: la gran pasión por su labor y por los frutos de ésta; por su servicio a los demás. Esta dialéctica entre el conocimiento y el amor, que tan bien definió Paracelso, es el motor del cambio, de la evolución, del avance de la ciencia y del arte, de la transformación que convoca utilidad, bondad y belleza. Sí, la pasión aplicada al conocimiento y a su vez el conocimiento aplicado con pasión a lo que hacemos transforma el mundo.

El rigor trenzado con la entrega nos regala resultados formidables. La belleza, la creatividad y la innovación nacen en el encuentro entre la mente inquieta y el corazón latiente. También surge la voluntad que nos empuja perseverantemente a conquistar nuevos saberes, y cómo no, la búsqueda del sentido a la vida cuando éste parece ausente por las adversidades. Porque, como afirmaba el Dr. Viktor Frankl a partir de sus observaciones en circunstancias límite, lo que sostiene al ser humano es la voluntad de amar a alguien o a algo, es decir, lo que da sentido a nuestra vida, lo que nos ayuda a comprender qué nos está pidiendo la vida y nos permite seguir avanzando a pesar de todo, es el anhelo de amar y crear.

También la alegría es uno de los frutos del descubrimiento que nace de la pasión por comprender. A su vez, la alegría abre la puerta a la generosidad que desea compartir con los demás el valor del hallazgo. Porque, ¿de qué sirven los frutos de la consciencia si no son dados a otros que también puedan crecer con ella?

Antoine de Saint-Exupéry daba en el blanco cuando afirmaba: «Si queremos un mundo de paz y de justicia debemos poner la inteligencia al servicio del amor». Así, amar y comprender se unen para servir, desde la empatía, desde la voluntad de construir un bien común. Porque si la cultura y la verdad nos hace libres, el amor y la voluntad nos hacen fuertes, y la unión de todos ellos hace que esta vida que nos ha tocado vivir sea más plena y llena de sentido.

Y lo mejor de todo ello es que estamos rodeados de oportunidades para cultivar esta pasión por aprender: los buenos libros que nos brindan las bibliotecas públicas, las librerías o la misma red, o espacios como éste, o el encuentro con el amigo, la conversación amable, o tan sólo la escucha de nuestro dictado interior. Lectura, estudio, análisis, observación, contemplación, meditación también en la entrega al silencio. En todo ello nos aguarda el asombro del descubrimiento. Conozcámonos a nosotros mismos, conozcamos este mundo y vida que nos han sido regalados, entreguémonos a este ejercicio con el entusiasmo y curiosidad del niño que quiere aprender. Porque a quien tiene la pasión por aprender le es regalado el infinito libro de la vida para que lea y escriba en él.

Sumerjámonos entonces en esta aventura, quizás aquí mismo y, por qué no, ahora.


Álex Rovira | AlexRovira.Com

La alegría cotidiana como impulso creativo

 Calidad de vida es hacer fluir la autonomía en cada instante. 

Quienes siguieron nuestras últimas reflexiones, habrán podido detectar la secuencia lógica y el valor existencial de los conceptos para poder llevar a la práctica un enfoque diferente respecto de lo que comúnmente se entiende por calidad de vida. La tan mentada calidad de vida se la considera vulgarmente como si fuera un estado de felicidad casi-providencial que se obtiene en circunstancias especiales y hasta con erogaciones y recursos especiales. Cuando se piensa así, la calidad de vida y la felicidad nunca llegan, ya que denota una dependencia mental a situaciones y a factores externos a la realidad y a la sencillez de la vida del sujeto.

Si bien es cierto que los factores externos (recursos económicos, contactos, prestigio) son muy importantes, no son decisivos para la felicidad del ser humano y hasta podríamos ensayar una ecuación, dada en la experiencia de lo que cada individuo entiende por felicidad. Aun cuando se lograra un nivel óptimo de satisfacción acerca de dichos factores externos, resulta ingenuo deducir que por ese solo hecho adviene la felicidad. El sujeto podrá estar satisfecho, no sufrir necesidades, vivir cómodo y holgado, pero de ello no se sigue que sea plenamente feliz en cuanto a la realización de la alta finalidad de su vida. De esto surge que la calidad de vida se obtiene cuando el propio sujeto la construye con su capacidad y habilidad para enfrentar de manera creativa y autónoma las diferentes alternativas que la vida cotidiana le impone.

Calidad de vida es calidad de percepción, de decisión y ejercicio de la capacidad para dejar transcurrir y hacer fluir cada momento y cada instante vivido según un rango de autonomía de pensamiento y de acción creativa frente a las variadas circunstancias y situaciones, tanto complejas como simples y sencillas. Cuando esperamos de otro la respuesta o la solución salvadora, nuestro potencial interno cae en los debilitamientos de la dependencia y se desvanece en la pasividad. Esto ocurre por los hábitos, deficiencias y vínculos que se fueron tejiendo desde la comodidad, la indiferencia, la intolerancia o la impaciencia.

Sin caer en los extremos (como el de la indigencia, que constituye un estado de alta dependencia, necesidad y sumisión) el sentido común consiente y valida la posibilidad de ser feliz solamente cuando hay autonomía y dominio personal frente a los diversos factores externos. De allí que para superar la dependencia y sumisión a los mismos, el sujeto debe dar cabida a valores que eleven y dignifiquen de manera consciente su pensar, su sentir y su actuar a fin de poder utilizar los medios y recursos al servicio de una finalidad que le otorga sentido a la propia vida.

Pero las trampas de la imaginación colocan a quien no está advertido en una suerte de sopor mental que funciona como un contagio inadvertido. En ese circuito ilusorio en el que la vida aburrida busca nuevos paréntesis, encontramos los indicadores aparentemente inofensivos e irrelevantes de una vida signada por la rutina mental y el hastío laboral y familiar.

La rutina y el hastío adormecen las horas y los días de quien no ha decidido cambiar y revertir su habitual lógica repetitiva, tanto en su mundo laboral, como familiar y personal. En este escenario de indecisión, surge el pacto con el aburrimiento, en el que el individuo sobrelleva su cotidianeidad de manera azarosa e infértil, ocupado en las mismas cosas de siempre y en pequeños fragmentos de bienestar e ilusiones que hacen transcurrir pesadamente cada instante.

El aburrimiento y la creatividad constituyen, desde nuestra hipótesis cognitiva, los extremos por los que se decide la calidad de vida. El aburrimiento paraliza la mente, impide la iniciativa para algo nuevo y ahoga el impulso creativo de la alegría. Quien hace algo nuevo y tiene iniciativas escapa de la lúgubre lógica del aburrimiento, ya que su creatividad proviene del estímulo y la motivación y no de la parálisis mental. Lamentablemente, la calidad de vida está erróneamente asociada con el consumo de estereotipos de confort y entretenimiento, a instancias de la pasividad de una mente aburrida y sin iniciativas. Creatividad es vivir con autonomía cada instante, para lo cual la mente y la sensibilidad deben generar constantemente el impulso transformador de la alegría cotidiana.

Por eso, cada uno debe promover una actitud creativa ante la vida y generar estímulos desde la iniciativa personal y la capacidad para pensar por sí mismo. Este proceso superador de la conciencia frente a las obligaciones laborales, familiares y sociales, define el rango personal de la propia autonomía y creatividad, donde el pensar, el sentir y el actuar son inducidos desde la íntima convicción del sujeto para cumplir, en todo lo que hace y realiza, con el paradigma de la superación humana.


Dr. Augusto Barcaglioni | Barcaglioni.Blogspot.Com

 

La alegría de vivir

La risa es salud. El buen humor es salud. ¿Estás seguro de pensar lo suficiente en este aspecto de tu bienestar? Si, a causa de las preocupaciones, envejece el corazón, también tu rostro aparecerá pronto lleno de arrugas.

La risa libera. El humor relaja. La risa es capaz de liberarte de los falsos problemas. La risa es el mejor cosmético para tu belleza externa y la mejor medicina para tu vida interna. Si riendo, tus músculos trabajan regularmente, tu digestión resultará beneficiada, e incluso tu apetito se estimulará y tu presión arterial permanecerá estable. La risa y el buen humor te liberaran de aquella lúgubre seriedad que vuelve los problemas pesados como el plomo; te liberaran, además del triste «tran-tran» cotidiano. La risa y el buen humor crean espacios nuevos para alegrías desconocidas.

Un día que no has reído, es un día perdido.


Phil Bosmans

Vive tu propia vida

Permíteme hacerte una pregunta: ¿Estás viviendo tu vida de la manera en que realmente quieres vivirla?  Si tu respuesta es afirmativa, te felicito, porque entonces eres de las pocas personas que son verdaderamente exitosas y que tienen el control completo de su vida.  Pero si no es así, déjame decirte que formas parte de un grupo desafortunadamente muy grande de personas que están viviendo la vida que otros les están dictando.  Y ¿vale la pena vivir así?

Y lo que sucede es que, en lugar de vivir nuestra propia vida, terminamos viviendo la vida que los demás quieren para nosotros, y ¡ni siquiera somos conscientes de ello!  Por miedo a quedarnos solos, buscamos la aprobación de los demás (padres, hijos, esposos, novios, amigos, jefes, compañeros de escuela o de trabajo, maestros, vecinos, etc., etc.), y nos convertimos en una mezcla extraña de todo lo que los demás esperan de nosotros, lo cual está muy lejos de ser la vida que realmente deseamos vivir, nuestra propia vida.

No hay nada de malo en aceptar la opinión o consejos de los demás, si eso significa una mejoría en nuestras vidas.  No se trata de que nos rehusemos a escuchar las opiniones de los demás, porque eso nos estaría cerrando la puerta a la oportunidad de aprender, o de abrirnos a otros puntos de vista que podrían ser muy útiles.  Pero hay que tener cuidado de no caer en la trampa de una situación en la que te conviertes en el esclavo de las intenciones de los demás.  Sin duda, es tu vida y tienes todo el derecho de vivirla a tu manera, sin la influencia de los demás.  Date a ti mismo la oportunidad de desarrollar tus cualidades creativas, libre de miedo y de presión.

La razón por la que no vives tu propia vida, es porque crees que entre mejor la gente se sienta acerca de ti, mejor te sentirás acerca de ti mismo, y que entre menos seas aprobado por los demás, más solo e inapropiado te sentirás.  Esto ayuda a explicar por qué piensas que siempre tienes que agradar a los demás, y por qué al mismo tiempo estás resentido con aquellos que sientes que debes agradar.  El tener la aprobación de los demás se ha convertido en un sistema extraño de vida en el que crees inconscientemente que no hay vida sin alguien que apruebe tu existencia.  Y justamente lo contrario es cierto.  Entre más dependes de otros para confirmarte a ti mismo, menos vida tienes.

Es nuestro miedo a quedarnos solos y el querer tener la certeza de que estamos haciendo lo correcto, lo que nos empuja a buscar la aprobación de los demás. Pero el día que dejes de vivir buscando la aprobación de los demás, comenzarás a vivir realmente tu propia vida, libre de culpas y resentimientos.   Nadie a tu alrededor sospechará que ahora vives en una nueva clase de mundo interior, un mundo que siempre es en tus propios términos, porque tus términos y los términos de este nuevo mundo interior feliz nunca estarán en conflicto.  Habrás recuperado tu propia vida.

Esta necesidad de aprobación permea todas las áreas de nuestras vidas, nuestras relaciones en casa y en el trabajo, cómo gastamos nuestro dinero, la manera en que vestimos, la manera en la que nos relacionamos con extraños, hasta los alimentos que comemos y los lugares que frecuentamos.  Esta necesidad de agradar a los demás nos lleva a vivir vidas que en el fondo no nos satisfacen y a permanecer en relaciones que no nos hacen bien.  En casos extremos, esta necesidad de agradar a los demás nos puede causar enfermedades, pobreza y aún la muerte.

Cuando vivimos nuestra vida en base a lo que los demás piensan de nosotros, destruimos nuestro propio ser, nuestra esencia. Si enfocamos nuestra energía en agradar a los demás, no nos queda nada para crear nuestra propia vida.  Si, en nuestro esfuerzo de agradar, permitimos que las ideas de los demás controlen todo lo que hacemos, nuestra vida estará llena de constantes confusiones e insatisfacciones.

Es absolutamente imperativo que cada uno de nosotros aprenda a amarse a sí mismo.  Cuando nos amamos, podemos ser sinceros con nosotros mismos y podemos escuchar lo que los otros dicen y decidir objetivamente si tiene algún valor o verdad para nosotros.  Esto libera nuestro propio potencial y nuestra capacidad de mejorar cada área de nuestra vida, de acuerdo a nuestros propios valores.  Por supuesto, el ser objetivo no es fácil, pero puede lograrse.  No debemos permitir que los demás reflejen sus propias inseguridades y miedos en nosotros.

Desde pequeños, aprendemos a vivir nuestra vida pensando que hay ciertas cosas que no debemos hacer porque «¿qué van a pensar los demás?»  También, aprendemos que debemos agradar a los demás, aún a costa de nosotros mismos.  Esta negación de nuestro verdadero ser es tan fuerte, que nos olvidamos de lo que realmente somos.  Y así pasamos nuestras vidas suprimiendo nuestros propios deseos.  Pero ha llegado el momento de cambiar este patrón.  Cada vez que permites que tu vida sea manejada por los deseos de los demás, renuncias a ti mismo.

Recuerda que tú eres responsable de tu propia vida.  Después de todo, ¿quién más puede ser el experto en tu vida?  ¿Quién más puede decir lo que sientes y lo que quieres, lo que te hace feliz y sentirte vivo?  Tú tienes, dentro de ti mismo, todas las respuestas, por eso es que debes aprender a hacerte cargo y tomar la responsabilidad completa de tu vida.  No hay otra persona, lugar, sistema, filosofía, iglesia u organización, que sepa más acerca de ti, que tú mismo.  Recuerda que tú estás a cargo de tu vida, y que tú puedes ser tu propio mejor amigo.  Tú eres la única autoridad en tu propia vida.  Eso no significa que no ames y apoyes a los demás o que no escuches lo que tengan que decir.  Acepta que puedes aprender de los demás.  Acepta que tienes el poder de crear tu vida exactamente en la manera que tú quieres.

Si has renunciado a lo que realmente quieres por temor a lo que van a pensar los demás, es tiempo de dejar de hacerlo.  Hay una fórmula sencilla que te permitirá vivir cualquier cosa que desees: «Siempre y cuando aquello que hagas sea ético, siempre y cuando no quieras lastimar o quitarle algo a otra persona, entonces la vida que escojas es buena». Determina la vida que elegirías si no hubiera obstáculos.  No te preocupes si suena loco o si significa que tendrás que renunciar a cosas o a personas que están en tu vida ahora. Sólo ten claridad con respecto a lo que quieres.

No importa que tan lejos hayas llegado por el camino equivocado, en el momento en que te des cuenta, detente y toma el camino correcto.

Es muy probable que actualmente no estés viviendo la vida que tú elegirías.  Y también es muy probable que ni siquiera seas consciente de ello.  Las tradiciones y la presión de la sociedad, la familia y la religión, generalmente juegan un papel muy importante en determinar cómo vives tu vida.  Mucha gente termina siguiendo el camino conocido de: escuela, universidad, carrera, trabajo, matrimonio, hijos, jubilación, vejez, enfermedad y muerte, sin siquiera considerar que hay otras opciones. Las elecciones que hacemos, normalmente están limitadas por las tradiciones y lo que nos es familiar, y no es fácil rebelarse contra este patrón y forjar un camino propio.

¿Cómo te sientes hoy con tu vida?  ¿Estás viviendo cada día en plenitud?  ¿Amas lo que estás haciendo?  ¿Estás emocionado cada momento de tu vida?  ¿Estás esperando con ilusión lo que viene después? ¿Estás viviendo tu mejor vida?

Si tu respuesta es:  no, quizás, o no estoy seguro, eso significa que no estás viviendo tu vida al máximo.  Lo cual no tiene que ser así, ya que tu experiencia de vida la creas tú.  ¿Por qué conformarte con menos de lo que puedes ser?  ¡Tú mereces nada menos que lo mejor! ¡Mereces vivir una vida extraordinaria, llena de alegría, pasión y entusiasmo!  No te dejes llevar por tu pasado, tú puedes ser, hacer y tener todo lo que desees.  Deja de tratar de complacer a los demás o ser alguien más.  Es mejor ser la versión original de ti mismo, que un duplicado exacto de alguien más.  Deja de quejarte y no hacer nada.  Conócete a ti mismo.  Descubre lo que realmente quieres ser, hacer y tener.  No sigas al montón.  Vive en alineación con tu propósito.  Descubre tus valores, ellos son tu esencia.  Diseña tu vida ideal.  Deja de poner tu vida en espera. Actúa. Evalúa lo que estás haciendo actualmente y continúa haciéndolo sólo si tiene algún significado para ti. No lo hagas sólo porque «todos lo hacen» o porque es lo que los demás esperan de ti.  Haz lo que te gusta hacer.  La vida es demasiado corta para desperdiciarla haciendo algo más.  Si algo no te gusta, no lo hagas.  Gasta tu tiempo y energía en cosas que te traigan alegría y satisfacción.  Descubre tu pasión en la vida.  ¿Qué es lo que te enciende?  Si aún no lo sabes, haz tu primer objetivo el saberlo.  ¿Qué es lo que realmente te hace feliz?  ¿Cuál es tu propósito de vida?

Permanece abierto a las críticas, pero no te dejes afectar por ellas.  Aprende de ellas.  Sé positivo.  Cree en ti mismo y en tus capacidades y talentos. Deja ir las relaciones que no te sirven, la gente negativa, deshonesta, que no te respeta, que te hace sentir mal acerca de ti mismo y que no te deja crecer.  Continúa aprendiendo siempre.  Siempre hay algo que aprender.  Aprende de tus errores y «fracasos». Aprende cosas diferentes. Sal de tu zona de comodidad, intenta hacer algo diferente a lo que normalmente haces.  Si vas a pasar tu tiempo haciendo algo, hazlo lo mejor que puedas.

No te conformes con menos que una vida extraordinaria. No te conformes con un trabajo que no te gusta.  No te conformes con una relación que no te satisface.  No te conformes con amigos que te hacen sentir menos.  Ve por aquello que realmente quieres. Ábrete a nuevas ideas. No te limites. Piensa siempre en posibilidades, no en limitaciones.  Y por favor, ¡no vivas tu vida en piloto automático!

Olvidamos quienes somos en verdad.  Y olvidamos también que todo es posible.  Todo lo que hemos soñado y querido es posible.  Sólo es cuestión de tomar los pasos adecuados para lograrlo, y lo primero que tienes que hacer es definir qué es lo que quieres. Para vivir tu mejor vida, primero tienes que identificar tus más grandes deseos, metas y sueños, cosas que te emocionan, que te hacen sentir vivo.

Por otra parte, además de la influencia de otras personas, es importante hacernos conscientes de que nuestras mentes están siendo bombardeadas diariamente con misiles de «información gratuita» a través de los medios electrónicos y escritos.  A menudo sin saberlo, estamos haciendo lo que otros quieren que hagamos.  Fíjate en la ropa que estás usando, en lo que comes, en los lugares que frecuentas, en las actividades que desarrollas, en lo que gastas tu dinero y tu tiempo y en cómo te comportas. ¿Acaso no estás haciendo lo que otros te están diciendo? El seguir ciegamente a los demás, sin usar nuestra mente y nuestro sentido común, y sin considerar nuestros propios deseos, puede ser desastroso para nuestra vida.

Los seres humanos nos hemos convertido en meros robots en las manos de aquellos que tienen el control completo de nuestras vidas y nos están dirigiendo a través del control remoto de lo que llamamos «educación» e «información». Hemos perdido nuestra individualidad, nuestra creatividad. Muy pocas personas son lo suficientemente fuertes para tomar el control de sus propias vidas, sin dejarse influenciar por otros, y son, sin lugar a dudas, las personas más poderosas en la Tierra. Se necesita mucho valor, sabiduría y fuerza interior para vivir la vida en su totalidad, en su originalidad, y de una manera digna y ambiciosa.

¿Qué harías si supieras que no puedes fracasar?  ¿Qué harías si tuvieras recursos ilimitados?  ¡Cuál es tu más grande sueño?  ¿Qué quieres lograr en tu vida?  ¿Cuál sería tu vida ideal?  ¿Cuál sería una vida de la cual estarías orgulloso?  ¿Cómo quieres vivir el resto de tu propia vida?


 

Tristeza, amargura y resentimiento

¿Quién no ha sentido en algún momento de su vida tristeza, amargura o resentimiento?

Nadie escapa a estos sentimientos y el sentirlos de vez en cuando es normal, es parte de nuestra naturaleza humana. Llorar es bastante sano cuando se trata de un acontecimiento eventual, el llanto es parte de la liberación.

¿Pero qué pasa cuando estas emociones quedan alojadas en nuestro corazón de manera permanente?, cuando el dolor, la amargura y la tristeza representan nuestra propia personalidad.

Hoy en día los males provenientes del corazón son muy comunes, los rompimientos familiares, la frustración, la represión, el fracaso y lo que llamaríamos «el cansancio de vida» se apodera de nosotros cuando vemos que a pesar de nuestro esfuerzo, las cosas «nunca funcionan», «todo nos sale mal» porque «la vida ha sido muy injusta con nosotros».

Es entonces cuando el resentimiento, la autocompasión y la tristeza pueden quedar instalados en nuestro corazón de manera permanente.

Esta actitud hace que todo en la vida lo veamos a través de un «cristal empañado», es decir, nuestra perspectiva de vida se torna gris, ya no vemos la belleza de la vida, los buenos momentos se vuelven indiferentes ante nosotros, dejamos ir oportunidades y empezamos a crear una realidad falsa al creer que «nadie nos quiere» o «todos quieren hacerme daño», nuestra visión actúa y distorsiona todo desde nuestro cristal empañado.

El guardar por mucho tiempo esta actitud o este sentimiento, además de prolongar nuestro sufrimiento, nos trae como consecuencia enfermedades derivadas de «un corazón triste»:

  • Enfermedades respiratorias (gripas, asma, tos, sinusitis, etc.)
  • Enfermedades del corazón (Angina de pecho, infarto, etc.)
  • Enfermedades del sistema circulatorio (mala circulación, várices, colesterol, etc.)

Ningún medicamento, dieta o ejercicio pueden evitar o curar dichas enfermedades si no nos conectamos con la alegría de vivir, con el amor a la vida. La alegría es la única medicina para un corazón que revive constantemente en su presente las heridas del pasado.

Sin la alegría, nuestra vida se frena, nuestros pasos se alentan, ya no queremos saber nada, estamos deprimidos y con un constante dolor de piernas, nos pesan tanto como para poder dar un paso más.

Sufrimos también a causa de nuestra soledad por tener nuestro corazón cerrado al amor, no sabemos darlo, mucho menos recibirlo… al mismo tiempo nos duelen los hombros y la espalda.

Seguimos sufriendo, porque las pastillas no son suficientes para un corazón que frena el amor, que lo tiene por esencia, pero no lo deja salir… se ahoga, se asfixia… hasta morir.


Anónimo

Tu alegría

Hay muchas canciones a la alegría, muchos poemas, muchos escritos sobre sus beneficios, pero hay veces nos suena bastante distante, como una ilusión, una experiencia fugaz, casi siempre lo estamos rechazando, como que más nos gusta estar tristes, como que buscamos el dar lástima, ésta nos es dulce, quizás así atraemos un amor temporal o compasión hacia nosotros de los demás.

Pero puedes pensar que tú mereces respeto, también mereces ser amado sin la necesidad de hacer hazañas. Lo que ves y lo que conoces: Si tienes el privilegio de tener tus sentidos de la vista normales y a adentrarte en lo que conoces, intenta experimentar estos dos atributos de «ver» y «lo que conoces», descubrirás muchas cosas.

Hay cosas que conocemos y no las experimentamos, es como un despertar, es no negar la realidad, también mereces ser feliz, también mereces sonreír.

Tus temores y tu conciencia: Si aportas un alto nivel de conciencia a tus temores, puedes experimentar en todo momento no perder el punto de vista de que la realidad sólo son los hechos, es mejor enfrentarlos, aceptarlos plenamente, experimentarlo y actuar de manera consciente sobre el origen de ese temor. Experimentarás que son menos feos de los que nos imaginamos.

Al aceptar tus temores como cualquier otro sentimiento o parte tuya, se puede desatar en otro sentimiento tampoco deseado, pero al aceptarlo tenderán a diluirse.

Tus dolores y tu conciencia: Si aportamos un alto nivel de conciencia a nuestro dolor, hay que experimentarlo plenamente, aceptarlo como algo nuestro, no rechazarlo. Es la realidad, es un hecho, es la verdad. Pues el aceptar tus temores y tus dolores es aceptarte a ti mismo, pero muchos de ellos no son razonables, o a simple vista no tienes por qué tenerlos, pero sólo tú sabes de dónde se originaron.

Quizás no son razonables, pero existen en tu mente y merece toda la aceptación tuya.


Julio Reyes A.

Poema: Defensa de la alegría

Defender la alegría como una trinchera

defenderla del escándalo y la rutina

de la miseria y los miserables

de las ausencias transitorias

y las definitivas

defender la alegría como un principio

defenderla del pasmo y las pesadillas

de los neutrales y de los neutrones

de las dulces infamias

y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera

defenderla del rayo y la melancolía

de los ingenuos y de los canallas

de la retórica y los paros cardiacos

de las endemias y las academias

defender la alegría como un destino

defenderla del fuego y de los bomberos

de los suicidas y los homicidas

de las vacaciones y del agobio

de la obligación de estar alegres

defender la alegría como una certeza

defenderla del óxido y de la roña

de la famosa pátina del tiempo

del relente y del oportunismo

de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho

defenderla de dios y del invierno

de las mayúsculas y de la muerte

de los apellidos y las lástimas

del azar

y también de la alegría.

Mario Benedetti

La juventud no es una edad

La juventud no es una edad, es un clima del corazón, es voluntad, es imaginación, es pasión. Los años marchitan la piel; renunciar al ideal, marchita el alma.

Joven es aquel que se sorprende y se maravilla, que pregunta como el niño insaciable, y después desafía los acontecimientos, y encuentra alegría en el juego de la vida.

Serás tan joven, como tu fe

  • tan viejo, como tu duda
  • tan joven, como tu confianza en ti mismo
  • tan joven, como tu esperanza
  • tan viejo, como tu abatimiento.

Permanecerás joven mientras permanezcas receptivo,

  • receptivo a cuanto es bello, bueno y grande,
  • receptivo a los mensajes de la naturaleza,
  • del hombre y del infinito.

Anónimo

Una mujercita con suerte

El siguiente cuento, uno de mis favoritos, titulado «Una Mujercita con Suerte» ilustra perfectamente cómo una actitud mental positiva que sabe extraer lo bueno que encierra toda situación, aunque aparentemente sea dolorosa, es una plena garantía de suerte y felicidad.

Una mujer pobre tenía la costumbre de ir todas las mañanas a un bosque cercano a su casa para recoger leña, que luego vendía a sus vecinos. Cierto día, encontró bajo un roble un caldero viejo de latón, ya muy oxidado por la intemperie.

– ¡Vaya, qué suerte! – exclamó -. Tiene un agujero, y no me servirá para llevar agua, pero podré utilizarlo para plantar flores. Tapó el caldero con su mantón y, cargándolo al hombro, emprendió el camino hacia su humilde choza. Pero empezó a notar que el caldero iba pesando más y más, así que se sentó a descansar. Cuando puso el caldero en el suelo, vio con asombro que estaba lleno de monedas de oro.

– ¡Qué suerte tengo! – volvió a exclamar, llena de alegría -. Todas estas monedas para una pobre mujer como yo. Mas pronto tuvo que volver a pararse. Desató el mantón para ver su tesoro y, entonces, se llevó otra sorpresa: El caldero lleno de oro se había convertido en un trozo de hierro.

– ¡Qué suerte tan maravillosa! – dijo -. ¿Qué iba a hacer una mujercita como yo con todas esas monedas de oro? Seguro que los ladrones me robarían todo. Por este trozo de hierro me ganaré unas cuantas monedas normales, que es todo lo que necesito para ir tirando.

Envolvió el trozo de hierro, y prosiguió su camino.

Cuando salió del bosque, volvió a sentarse, y decidió mirar otra vez en su mantón, por si el destino le había dado otra sorpresa. Y, en efecto, así era: el trozo de hierro se había convertido en una gran piedra.

– ¡Vaya suerte que tengo hoy! – dijo -. Esta piedra es lo que necesito para sujetar la puerta del jardín, que siempre golpea cuando hace viento.

En cuanto llegó a su casa, fue hacia la puerta del jardín y abrió el mantón para sacar la piedra. Mas, nada más desatar los nudos, una extraña criatura saltó fuera. Tenía una enorme cola con pelos de varios colores, unas orejas puntiagudas y unas patas largas y delgadísimas. La mujercita quedó maravillada al ver que la aparición daba tres vueltas alrededor y luego se alejaba bailando por el valle.

– ¡Qué suerte tengo! – exclamó -. Pensar que yo, una pobre mujercita, ha podido contemplar este maravilloso espectáculo… Estoy segura de que soy la pobre mujercita solitaria con más suerte del mundo entero.

Y se fue a la cama tan alegre como siempre. Y, según se cuenta, lo más curioso es que, desde aquel día, la suerte de esta pobre mujer cambió, y ya nunca volvió a ser pobre ni solitaria.


Anónimo

Poema: Piedritas en la ventana

De vez en cuando la alegría

tira piedritas contra mi ventana

quiere avisarme que está ahí esperando

pero me siento calmo

casi diría ecuánime

voy a guardar la angustia en un escondite

y luego a tenderme cara al techo

que es una posición gallarda y cómoda

para filtrar noticias y creerlas.

Quién sabe dónde quedan mis próximas huellas

ni cuándo mi historia va a ser computada

quién sabe qué consejos voy a inventar aún

y qué atajo hallaré para no seguirlos.

Está bien no jugaré al desahucio

no tatuaré el recuerdo con olvidos

mucho queda por decir y callar

y también quedan uvas para llenar la boca

Está bien me doy por persuadido

que la alegría no tire más piedritas

abriré la ventana

abriré la ventana.

Mario Benedetti

Un secreto para ser feliz

El mundo exterior, es decir todo aquello que percibimos con nuestros sentidos, es el reflejo de nuestro mundo interior. Los dos están íntimamente unidos y relacionados, uno es la causa y el otro es el efecto; cambias uno y automáticamente afectarás al otro. Recibes una noticia agradable, algo que anhelabas (mundo externo), entonces tu actitud (interior) es vibrante, alegre, te sientes feliz, dichoso. Supongamos ahora que te peleas con tu pareja, tu actitud entonces será de tristeza o quizás te sientas enojado, decepcionado.

La causa fue un evento exterior y el efecto se sintió en el interior. Pero aquí está el secreto para controlar nuestro destino y nuestro futuro; podemos invertir las cosas y poner las causas en el interior para dejar que los efectos se reflejen en el exterior.

Comienza imaginando cómo quisieras que fuera tu vida, luego analiza cuál sería tu actitud si aquello ya fuera una realidad, cómo verías el mundo desde esa perspectiva y entonces sabrás cuál es la actitud (causa) que debes comenzar a adoptar y cultivar.  Si quieres encontrar el amor de tu vida, debes cultivar la alegría y la felicidad porque esa es la actitud que tendrías si estuvieras en su compañía. Crea la causa en el interior, busca la forma de sentirte feliz, radiante, enamórate del mundo entonces el efecto le seguirá, por mi propia experiencia te digo que así es. Quizás muchas veces los resultados no los vemos inmediatamente, pero de seguro aparecen.

La mayoría de las personas no creen o no saben esto y hacen justamente lo contrario, manteniendo la misma actitud esperan que las cosas externas cambien;  ignoran que es mucho más fácil comenzar por mejorarnos nosotros primero, cambiar el pesimismo por la fe, la negatividad por esperanza, la tristeza por alegría.

Con una actitud renovada, las circunstancias serán distintas, recuerda que cosechas lo que siembras. Si sembramos tristeza no podemos esperar cosechar alegrías, si sembramos envidia y odio no podemos cosechar amor. Es por simple ley universal, cosechamos lo que sembramos.

Por eso, comienza hoy mismo a cosechar alegría. No esperes que las condiciones sean diferentes para ser feliz, sé feliz y las condiciones serán diferentes.  Mejora tu actitud y para ello elije tus pensamientos, nunca entretengas nada que sea negativo, deja de lado las críticas, el resentimiento, la rabia y dirige tu vista solamente hacia el amor, la bondad, la paz.  Si tus pensamientos son positivos, tu actitud también lo será y esto sin duda cambiará tu destino.

Pruébalo, crea la causa en el interior y verás el efecto reflejado ahí afuera. Entonces comprenderás que la vida es felicidad y que somos capaces de hacer milagros porque somos auténticos hijos de Dios.


Marcela Allen | Aldiaria.Blogspot.Com

Reír sin motivo, ¿es posible?

Aunque nos reímos a menudo, pocas veces nos hemos preocupado por saber ¿Qué es?, ¿Tendrá algún beneficio? Y cualquier cantidad de otras interrogantes.

Pues la risa, no es más que la respuesta que ofrece el organismo para expresar alegría, felicidad y demás emociones positivas que promueven un estado anímico agradable y óptimo al ser humano. Es un hábito innato, que cada persona posee y no requiere aprender. A pesar de ello, el crecimiento personal y algunas situaciones de la vida moderna; colaboran con la necesidad de «reaprender».

Este hecho se evidencia cuando reconocemos que los niños hasta los seis (6) años, ríen en promedio unas 300 veces al día; mientras que los adultos considerados risueños, lo hace unas 100 veces; y los que son catalogados con muy poco sentido del humor, solamente en 15 ocasiones.

Gran parte de la responsabilidad de este fenómeno, recae en el condicionamiento social existente respecto a la risa en muchos ámbitos de la vida, que indudablemente favorecen la pérdida de la capacidad para reconocer el lado positivo y divertido de la vida; ya que estos preceptos, de acuerdo a mitos infundados en los individuos, forma parte única y exclusivamente de los niños; y cuando se crece, no es válido conservarlos.

En caso de que alguien quisiera retomar esta actitud, es considerada poco seria y sin compromiso ante las actividades y responsabilidades que desarrolla diariamente; y todo porque la seriedad, de acuerdo al criterio global, debe ser la característica principal de los adultos. Adicionalmente, los recuerdos serios van reemplazando a los divertidos o alegres, haciendo que la risa se desvanezca lentamente.

Otro elemento que se involucra dentro de este evento, lo constituye el miedo a ser observados y juzgados por los demás. El pensar ¿Qué opinarán de mí? Asociado a la risa y la frecuencia en la que se usa, genera que la risa espontánea se esconda, ya que existe un temor latente a que las personas se burlen de este comportamiento, al considerarlo «infantil y poco serio».

En el mundo actual, lleno de tensiones y grandes compromisos para las personas, es necesario ejecutar actividades que fomente la salud física, mental y espiritual. Es por tal razón, que una de ellas es tan sencilla como reírse con frecuencia, siendo este un método natural que ayudar a levantar el ánimo.

La risa contribuye a reponer el organismo del estrés al que se encuentra expuesto de manera frecuente y cotidiana. Además, genera placer en las personas el socializar y reír juntos; siendo esto, una señal a nivel social de gran valor.

Al reír, nos olvidamos de todos nuestros pensamientos; ocupándonos sólo de expresar alegría. Esto nos permite vivir el presente efectivamente, sin apegos al pasado e incertidumbres respecto al futuro.

Este simple gesto, genera en nuestro cuerpo, una gran cantidad de acciones; tales como: acelerar la respiración, lo que nos obliga a limpiar y ampliar la capacidad de los pulmones, renovando los 6 litros de aire sucio por 12 litros de uno mucho más limpio; también, oxigena el cerebro, al recibir nuevo aire; el diafragma se contrae continuamente, generando esto ligeros masajes en los órganos internos, relajando músculos que se encuentren tensos, reduciendo el estrés.

Adicionalmente, la risa contribuye a quemar calorías; debido a que al reír, aproximadamente unos 400 músculos del cuerpo se movilizan (incluyendo algunos del estómago, que sólo pueden ejercitarse con risa); y algunas investigaciones han estimado que reír unas 100 veces es equivalente a hacer ejercicio aeróbico durante 10 minutos o 15 minutos de bicicleta.

Químicamente, provoca la segregación de la hormona llamada serotonina; que tiene efectos calmantes, haciendo que la persona se sienta mejor consigo misma. Además, ayuda a que el cerebro segregue endorfinas, siendo estas sedantes naturales similares a la morfina; actuando como una droga natural que circula a través del organismo, y cuyos efectos resultan cientos de veces más fuertes que la heroína y la morfina. Es importante destacar que ambas hormonas, son totalmente gratuitas, y no ocasionan reacciones adversas.

Es por esto, que de 5 a 6 minutos de risa, actúan como un analgésico; sin dejar de destacar que la liberación de estas sustancias, protege al organismo de infecciones, fortaleciendo el sistema inmunológico y el corazón, lo que hace al cuerpo más resistente a enfermedades.

Adicionalmente, favorece el ánimo e inmuniza al organismo contra la depresión y la angustia; potenciando de este modo, la creatividad y la imaginación, ya que cuando se ríe, los niveles de adrenalina aumentan.

Gracias a la sobre oxigenación del cuerpo por medio de la risa, se desmiente la idea de que la risa favorece las arrugas en el rostro; generando un efecto contrario, es decir, tonifica la piel; siendo este un método más efectivo para retardar los signos del envejecimiento en el rostro.

Otro beneficio adicional, es que actúa como masaje interno, a través del cual, la columna vertebral y sobre todo la cervical; se estiran al reír, liberando las tensiones que se acumulan en dicha zona.

Un punto que ha sido comprobado por medio de estudios científicos, es que cuando una persona se ríe a carcajadas o simplemente hace el gesto de reír (Abrir un poco los labios y mostrar ligeramente los dientes), está provocando los mismos efectos en el cerebro y recibiendo los beneficios generales de este «ejercicio».

Generalmente, la risa está asociada con burlas, chistes y bromas. Si bien es cierto, que estos elementos desencadenan la risa, provocando la gran variedad de beneficios mencionados anteriormente; no son el único medio que existe para reír.

A partir de la necesidad de reír, para tener una mejor salud; y considerando que los chistes y las bromas son recursos finitos, que al reutilizarlos no aportan gran valor al proceso; el Dr. Madan Kataria, un médico hindú, al reunirse con 4 personas creó una técnica denominada «Yoga de la Risa»; cuya base fundamental es reír sin motivo, ya que no usa el humor para provocarla. Combina del Yoga tradicional, ejercicios de respiración, estiramiento y relajación guiada, con ejercicios que contienen un alto contenido de imaginación, que provocan la risa.

Este fenómeno nació en 1995, y actualmente se encuentra presente en gran parte de los países del mundo, a través de clubes de risa, donde las personas tienen un espacio para reír libremente, y disfrutar de los beneficios que este hecho les proporciona.

Aunque sabemos que la risa es una reacción espontánea; para muchas personas resulta difícil comprender el hecho de reírse sin motivo. Es por esto que al inicio de sesiones de esta técnica, la risa resulta fingida, ya que la naturaleza de los ejercicios es poco convencional. Pero al compartir con el resto de las personas que participan, y escuchar sus risas, la risa propia sufre un cambio que favorece aflorar la espontaneidad en el proceso. Este cambio, ocurre gracias al componente viral de la risa, que resulta altamente contagiosa. Sin importar cuál sea la razón por la cual se ríe, las personas que escuchen a otra en ello, se reirán.

Existen testimonios, que afirman este hecho; e incluso personas han llegado a descubrir su verdadera y natural risa; aprendiendo a mostrarla sin problemas y prejuicios al mundo, ya que han entendido la importancia del reír, y lo que este fenómeno genera en sus vidas, luego de practicarlo constantemente, no solo en sesiones dentro de los clubes de risa, sino solos en sus casas, de camino al trabajo, con sus familias; en fin, demostrándoles al mundo que reír sin motivo SÍ es posible, y mejor aún: es necesario para preservar la salud.

La práctica de la risa sin motivo, permite conectar a las personas consigo mismas en el momento, lugar y por el tiempo que se desea; incluso sin importar las circunstancias. Lo importante es internalizar esto, además de reconocer que en las manos de cada persona está la decisión de hacerlo o no.


Ronexy Baudewyn | Este artículo fue publicado originalmente en la edición No. 158 de Liderazgo y Mercadeo.

La sustancia de las emociones: Amor, miedo, alegría, tristeza y rabia

Las emociones básicas juegan un papel protagonista a lo largo de nuestra vida. Son los conductos a través de los cuales manifestamos la situación en la que se encuentra nuestro estado anímico. Nuria Javaloyes, psicóloga y psicooncóloga del Hospital Quirón de Torrevieja, nos explica cuáles son las funciones y cómo se manifiesta cada uno de estos sentimientos.

Amor

• Función: Gracias al amor creamos nuestros vínculos afectivos desde el nacimiento, necesarios para el crecimiento emocional sano. También, gracias a esta emoción, elegimos a nuestra pareja para formar una familia.

• Localización en el cuerpo: Este sentimiento no se localiza solamente, como solemos imaginar, en el corazón. Al estar enamorado nuestro cuerpo se convierte en un escaparate en el que se muestran los cambios químicos que se producen a nivel interno.

Algunos de estos cambios son: mayor nivel de endorfinas, reducción en los niveles de cortisol, incremento de la producción de dopamina, ocitocina y norepirefina, aumento de los niveles de estrógenos y liberación de malatonina.

• Canal de expresión: Gracias al incremento de la producción de dopamina, ocitocina y norepirefrinal, nos vamos a sentir mucho más felices y a gusto con nosotros mismo y vamos a valorar más las pequeñas cosas de la vida.

Los beneficios para la salud son múltiples: se produce una mejora en nuestras defensas, disminuyen los niveles de estrés, desciende el riesgo de enfermedades cardiovasculares, rejuvenece nuestra piel, nos da vitalidad, nos hace estar más guapos y aumenta nuestra autoestima.

Rabia

Si no manifestamos rabia, tiende a acumularse. Por lo general, «las mujeres tienen más problemas para exteriorizarla que los hombres, ya que en el caso del sexo femenino está peor visto manifestar este tipo de emociones», afirma Javaloyes.

• Función: Este sentimiento nos ayuda a adaptarnos y a proteger lo que es nuestro.

• Localización en el cuerpo: La rabia se suele acumular en la tripa o en el pecho. En muchas ocasiones también en brazos y piernas ya que «nos ayuda a ir contra quien nos genera esta emoción o quien nos hace daño», explica.

• Canal de expresión: Según explica la especialista, «muchas veces pagamos nuestra ira contenida con quien más confianza tengo y con quien menos se lo merece». Antes de proceder a esto recomienda hacer deporte como boxeo, zumba o body combat ya que nos ayudará a que el nivel de rabia disminuya y a ser más asertivo con los demás.

Alegría

• Función: Esta emoción nos ayuda a ser más creativos y a la vez tiene mucho que ver con la existencia de la especie humana.

• Localización en el cuerpo: Se trata de una activación general en todo el cuerpo que provoca que no podamos estar quietos.

• Canal de expresión: Los más pequeños, al no estar socializados, son grandes amigos de cómo expresar la alegría en estado puro. Es decir, «cuando un niño está contento se pone a bailar o reír sin importarle lo que piensen los que están a su alrededor», señala la psicóloga.

«Parece que se nos permite más estar contentos que tristes, por eso, expresar y compartir la alegría no suele generar ningún problema, al contrario que la tristeza que supone una preocupación en los que nos rodean», afirma.

Tristeza

• Función: Es la emoción que nos ayuda a reparar las pérdidas. La tristeza está constantemente presente en nuestra vida, a medida que vamos creciendo vamos perdiendo parte de nuestra vida y los cambios se suceden de manera progresiva en el transcurso de nuestra existencia. Es un sentimiento necesario para vivir y para poder afrontar aquello que nos viene de frente.

• Localización en el cuerpo: La ubicamos en el pecho o en el corazón y en ocasiones tenemos la sensación de respirar con dificultad.

• Canal de expresión: Este sentimiento lo podemos manifestar a través del llanto. Cuando estamos en este estado tendemos a escribir o a realizar actividades que nos ayudan a desahogarnos.

Miedo

• Función: La principal función del miedo es la de la protección. Gracias al miedo sentimos que una situación es amenazante y el cuerpo instintivamente se pone a nuestro servicio.

• Localización en el cuerpo: Esta emoción por lo general tiende a paralizarnos. Los síntomas provocados por el miedo suelen ser taquicardias, sudoración, palpitación, boca seca, temblores… el cuerpo se pone a nuestro servicio cuando estamos expuestos al peligro.

• Canal de expresión: Se manifiesta mediante una actitud paralizante que provoca confusión o huida.

El miedo se mide en una escala de 0 a 10. La experta afirma que «todos tenemos miedos» y que, además, «es bueno sentir temor hacia ciertas cosas». Aunque alerta de que padecer miedo de intensidad 10 puede llegar a convertirse en un grave problema ya que «a ese nivel estaríamos hablando de un ataque de pánico», por lo que «mantenerlo de 4 a 6 es lo más adecuado».

«Es primordial reconocer y exteriorizar estas cinco emociones, ya que gracias a estas dos premisas, aprenderemos a gestionarlas de manera adecuada», concluye Javaloyes.


Ana Lázaro | EFESalud.Com