Amigo

Amigo, trátame con pureza:

  • No me catalogues, no soy un objeto.
  • No me etiquetes, no soy mercadería.
  • No me juzgues, no soy tu reo.
  • No me acuses, no eres mi fiscal.
  • No me condenes, no eres mi juez.
  • No me enmarques, no soy un espejo ni un cuadro.
  • No me definas, soy un misterio.
  • No me minimices, soy más complejo de lo que crees.
  • No me divulgues, no soy un producto o una cosa.
  • No me vulgarices, soy alguien muy especial.
  • No me apuntes, no soy un blanco de tiro.
  • No me idolatres, no soy un ídolo.
  • No me calumnies, tengo el derecho a la verdad de los hechos.
  • No me difames, tengo el derecho de ser quien soy.
  • No me esquematices, soy más libre de lo que te imaginas.
  • No creas demasiado en mí, soy falible.
  • No dudes siempre de mí, soy más verdad que error.

Recuerda que:

  • Soy gente como tú.
  • Soy humano como tú.
  • Soy limitado como tú.
  • Soy hijo de Dios como lo eres tú.

Trátame como gente y como hermano y serás para mí aquello que no lograste ver en mi persona: ¡Un amigo de verdad!

¿Has visto y tratado a los demás respetando su libertad que tienen de ser ellos mismos? ¿Te encanta que tus amigos te envuelvan y manipulen tu vida? ¿Has conocido experiencias donde se manipule la amistad?


  • Grimaldo Salazar, Leonel | «Una y Otra Vez».

Amistad maravillosa

amigas

Si tienes un amigo, has merecido un don divino.

La amistad leal, sincera, desinteresada, es la verdadera comunión de las almas. Es más fuerte que el amor, porque éste suele ser celoso, egoísta y vulnerable. La verdadera amistad perdura y se fortalece a través del tiempo y la distancia.

No se necesita ver frecuentemente al amigo para que la amistad perdure; basta saber que éste responderá cuando sea necesario, con un acto de afecto, de comprensión y aun de sacrificio.

La amistad no se conquista, no se impone; se cultiva como una flor; se abona con pequeños detalles de cortesía, de ternura y de lealtad; se riega con las aguas vivas del desinterés y del cariño silencioso. No importan las distancias, los niveles sociales, los años o las culturas. La amistad lo borra todo.

El recuerdo del amigo lejano, del amigo de la niñez o de la juventud, produce la íntima alegría de habernos conocido. Nuestra vida se enriqueció con su contacto, por breve que haya sido.

La felicidad del amigo nos da felicidad. Sus penas se vuelven nuestras porque hay un maravilloso lazo invisible que une a los amigos. La amistad es bella sobre toda ponderación.

¡Para el que tiene un amigo, no existe la soledad!


Anónimo

A veces la apariencia no es todo

John Blanchard se levantó de la banca, alisó su uniforme de marino y estudió a la muchedumbre que hormigueaba en la Grand Central Station. Buscaba a la chica cuyo corazón conocía, pero cuya cara no había visto jamás, la chica con una rosa en su solapa.

Su interés en ella había empezado trece meses antes en una biblioteca de Florida. Al tomar un libro de un estante, se sintió intrigado, no por las palabras del libro, sino por las notas escritas a lápiz en el margen. La suave letra reflejaba un alma pensativa y una mente lúcida. En la primera página del libro, descubrió el nombre de la antigua propietaria del libro, Miss Hollis Maynell.

Invirtiendo tiempo y esfuerzo, consiguió su dirección.

Ella vivía en la ciudad de Nueva York. Le escribió una carta presentándose e invitándola a cartearse. Al día siguiente, sin embargo, fue embarcado a ultramar para servir en la Segunda Guerra Mundial.

Durante el año y el mes que siguieron, ambos llegaron a conocerse a través de su correspondencia. Cada carta era una semilla que caía en un corazón fértil; un romance comenzaba a nacer. Blanchard le pidió una fotografía, pero ella se rehusó.

Ella pensaba que si él realmente estaba interesado en ella, su apariencia no debía importar. Cuando finalmente llegó el día en que él debía regresar de Europa, ambos fijaron su primera cita a las siete de la noche, en la Grand Central Station de Nueva York. Ella escribió: «Me reconocerás por la rosa roja que llevaré puesta en la solapa«. Así que a las siete en punto, él estaba en la estación, buscando a la chica cuyo corazón amaba, pero cuya cara desconocía.

Dejaré que Mr. Blanchard relate lo que sucedió después:

«Una joven venía hacia mí, y su figura era larga y delgada. Su cabello rubio caía hacia atrás en rizos sobre sus delicadas orejas; sus ojos eran tan azules como flores. Sus labios y su barbilla tenían una firmeza amable y, enfundada en su traje verde claro, era como la primavera encarnada.

Comencé a caminar hacia ella, olvidando por completo que debía buscar una rosa roja en su solapa. Al acercarme, una pequeña y provocativa sonrisa curvó sus labios.

– ¿Vas en esa dirección marinero? – murmuró.

Casi incontrolablemente, di un paso para seguirla y en ese momento vi a Hollis Maynell. Estaba parada casi detrás de la chica. Era una mujer de más de cuarenta años, con cabello entrecano que asomaba bajo un sombrero gastado. Era bastante llenita y sus pies, anchos como sus tobillos, lucían unos zapatos de tacón bajo. La chica del traje verde se alejaba rápidamente.

Me sentí como partido en dos, tan vivo era mi deseo de seguirla y, sin embargo, tan profundo era mi anhelo por conocer a la mujer cuyo espíritu me había acompañado tan sinceramente y que se confundía con el mío.

Y ahí estaba ella. Su faz pálida y regordeta era dulce e inteligente, y sus ojos grises tenían un destello cálido y amable. No dudé más. Mis dedos afianzaron la gastada cubierta de piel azul del pequeño volumen que haría que ella me identificara. Esto no sería amor, pero sería algo precioso, algo quizá aún mejor que el amor: una amistad por la cual yo estaba y debía estar siempre agradecido.

Me cuadré, saludé y le extendí el libro a la mujer, a pesar de que sentía que, al hablar, me ahogaba la amargura de mi desencanto.

– Soy el teniente John Blanchard, y usted debe ser Miss Maynell. Estoy muy contento de que pudiera usted acudir a nuestra cita. ¿Puedo invitarla a cenar?

La cara de la mujer se ensanchó con una sonrisa tolerante.

– No sé de qué se trata todo ésto, muchacho – respondió -, pero la señorita del traje verde que acaba de pasar me suplicó que pusiera esta rosa en la solapa de mi abrigo. Y me pidió que si usted me invitaba a cenar, por favor le dijera que ella lo está esperando en el restaurante que está cruzando la calle.

No es difícil entender y admirar la sabiduría de Miss Maynell. La verdadera naturaleza del corazón se descubre en su respuesta a lo que no es atractivo. «Dime a quién amas», escribió Houssaye, «y te diré quién eres».


ORÍGENES:

Esta historia de una primera reunión entre dos amigos por correspondencia fue ampliamente difundida en Internet como una «historia verdadera» (típicamente titulada «La Rosa») a partir de 1996. Es, sin embargo, una obra de ficción que fue escrita por S.I. Kishor, publicado originalmente en una edición de 1943 de la revista Collier bajo el título de «Cita con el Amor».

La familia del tiempo

Yo soy parte de la vida de aquellos que tienen amigos, porque tener amigos es ser Feliz.

Yo soy parte de la vida de aquellos que viven rodeados por personas como ustedes, pues vivir así es ser Feliz.

Yo soy parte de la vida de aquellos que creen que ayer es pasado, mañana es futuro y hoy es un regalo, por eso es llamado presente. Formo parte de la vida de aquellos que creen en la fuerza del Amor, que creen que para una historia bonita no hay punto final.

Yo estoy casada, ¿sabían? Estoy casada con el Tiempo. ¡Ah!… mi marido es lindo! Él es responsable de la solución de todos los problemas. El reconstruye los corazones, él cura lastimaduras, él vence la Tristeza… Juntos, el Tiempo y yo, tuvimos tres hijos: La Amistad, la Sabiduría, y el Amor.

La Amistad es la hija mayor. Una muchacha linda, sincera, alegre. Ella brilla como el sol. La Amistad une a las personas, nunca pretende herir, siempre consolar.

La del medio es la Sabiduría, culta, íntegra, siempre fue la más apegada al padre, el Tiempo. La Sabiduría y el Tiempo andan siempre juntos.

El menor es el Amor. ¡Ah! ¡cuánto trabajo me da! Es terco, a veces sólo quiere vivir en un lugar…

Yo vivo diciendo: «Amor, usted fue hecho para vivir en dos corazones, no en uno».

El Amor es complejo, pero es lindo, ¡muy lindo! Cuando el comienza a hacer estragos y perjuicios yo llamo a su padre, y pronto el Tiempo sale a cerrar todas las heridas que el Amor abrió.

Una persona muy importante me enseñó una cosa: Todo final siempre es verdadero… si todavía no conoce su verdad, es porque no llegó el final. Por eso, me atrevo a pedirle algo: crea siempre en mi familia.

Crea en el Tiempo, en la Amistad, en la Sabiduría y principalmente en el Amor. Y con seguridad un día, yo, la Felicidad, ¡golpearé a su puerta!


Anónimo

Amigos como tú

Contaba León Tolstoi que dos amigos atravesaban un bosque cuando apareció un oso. El más rápido de los dos huyó sin preocuparse del otro que, para salvarse, se tiró al suelo simulando estar muerto.

El oso creyéndolo muerto, lo lamió y se fue. Parecía como si le hubiese dicho algo.

– ¿Qué te ha dicho? – preguntó el huidizo.

– Sólo me ha dicho que no me fíe de los amigos como tú.

«El verdadero amigo es aquél que está a tu lado cuando preferiría estar en otra parte».

LEN WEIN 


  • Jaume Soler | «Aplícate el Cuento».

Los mejores amigos

¿Será que siempre buscamos lo que nunca hemos tenido?

Alguna vez mi padre me dijo: «Los amigos se cuentan con los dedos de las manos y muchas veces hasta sobran».

De ahí que me pregunto siempre: ¿Quiénes son mis verdaderos amigos?

¿Acaso he de desconfiar de todo al que he conocido? No sé, ¿Cómo saber quiénes son mis amigos?

  • ¿Serán acaso aquellos que me llaman para salir conmigo, o aquellos que me despiertan cuando estoy dormido?
  • ¿Los que me apoyan cuando estoy afligido, o los que me hacen ver mis errores, aunque no sea lo que yo he querido?
  • ¿Los que me felicitan en mi cumpleaños y celebran conmigo toda la noche, o los que con una simple llamada me hacen sentir vivo?
  • ¿Los que están incondicionalmente ahí cuando los necesito, o los que a pesar de su ausencia son los que más me han querido?
  • ¿Serán aquéllos a los que les cuento mis amores en secreto, o con los que alardeo de conquistas sin fundamentos?
  • ¿Los que me dicen que todo está bien, o los que me dan la contra y lo malo me hacen ver?
  • ¿Los que me prestan dinero cuando lo necesito, o los que me lo niegan porque saben su destino?
  • ¿Los que al verme me saludan con un gran abrazo, o los que me reciben con una sonrisa y un sincero apretón de manos?
  • ¿Los que me cuentan sobre todo lo que les pregunto, o los que sin pedirlo lloran conmigo por lo que les ha sucedido?
  • ¿Los que me dicen que me quieren, o los que con una sonrisa transmiten más de lo que pueden?
  • ¿Con los que nunca peleo, o con los que a veces riño?

La verdad es que puede haber muchas clases de amigos, pero solamente cuento en mis manos a los que aún conociendo mis sentimientos, mis pensamientos, mis fantasías, mis alegrías, mis éxitos y mis fracasos, confían en mí y sobre todo me aceptan como soy, sin cuestionamientos, ni reproches, simplemente se limitan a decir: «Ésa que va allí es mi Amiga»

Estrella o cometa

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Hay personas Estrella y hay personas Cometa. Las Cometa pasan, apenas son recordadas por las fechas en que aparecen y vuelven. Las Estrella, en cambio, permanecen.

Hay mucha gente Cometa. Pasa por nuestra vida apenas por instantes; no cautiva a nadie, y nadie la cautiva. Es gente sin amigos, que pasa por la vida sin iluminar, sin calentar, sin marcar presencia.

Así son muchos artistas. Brillan apenas por instantes en los escenarios de la vida. Y con la misma rapidez que aparecen, desaparecen.

Así son muchos reyes y reinas de naciones, de clubes deportivos o concursos de belleza. También entran los hombres y mujeres que se enamoran y se dejan enamorar con la mayor facilidad.

Así son las personas que viven en una misma familia y pasan al lado de otro sin ser presencia, sin existir.

Lo importante es ser Estrella. Hacer sentir nuestra presencia, ser luz, calor, vida. Los amigos son Estrella. Los años pueden pasar, pueden surgir distancias, pero en nuestros corazones quedan sus marcas.

Ser Cometa no es ser amigo, es ser compañero por instantes, explotar sentimientos, aprovecharse de las personas y de las situaciones. Es hacer creer y hacer durar al mismo tiempo.

La soledad es el resultado de una vida Cometa. Nadie permanece, todos pasan. Y nosotros también pasamos por los otros.

Es necesario crear un mundo de personas Estrella, verlas y sentirlas todos los días, cantar con ellas siempre, ver su luz y sentir su calor. Así son los amigos: estrellas verdes en nuestras vidas.

Se puede contar con los amigos. Ellos son el refugio en los instantes de tensión, luz en los momentos oscuros, pan en los períodos de debilidad, seguridad en los pasajes del desánimo.

Al mirar a las personas Cometa es bueno no sentirnos como ellas, ni desear el agarrarnos de su cola. Al mirar a los Cometa, es bueno sentirse Estrella, dejar por sentada nuestra existencia, nuestra constante presencia, vivir y construir una historia personal.

Es bueno sentir que somos luz para muchos amigos y que ellos nos han iluminado a su vez. Es bueno sentir que somos calor para muchos corazones y que esos corazones nos arroparon cuando el frío nos castigó.

Ser Estrella en este mundo pasajero, en este mundo lleno de personas Cometa, es un desafío, pero por encima de todo, una recompensa.

Ser Estrella es nacer, vivir, y no apenas existir.


Eduardo Galeano

La amistad

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Es el más noble y sencillo de los sentimientos.

Crece al amparo del desinterés, se nutre dándose, y florece con la comprensión.

Su sitio está junto al amor, porque la amistad es amor.

Sólo los honrados pueden tener amigos, porque la amistad no admite cálculos, ni sombras, ni dobleces.

Exige, en cambio, sacrificio y valor, comprensión y verdad; verdad sobre todas las cosas.


Horacio E. Ratti

Reflexiones de San Valentín

Ahora que se está acercando el 14 de febrero, llamado el día de San Valentín o el día del amor y la amistad, me permito hacer las siguientes reflexiones:

La voz popular ha hecho de San Valentín el patrón de los enamorados, posiblemente porque durante estas fechas en los países nórdicos los pájaros se aparean o porque, según una tradición, en el tiempo en que vivió san Valentín, en el cual la religión cristiana estaba perseguida, él, a escondidas, casaba a las parejas bajo el ritual de la Iglesia.

Algunos creen que es una fiesta cristianizada del paganismo, ya que en la antigua Roma se realizaba por este tiempo la adoración al dios del amor, cuyo nombre era Eros y a quien muchos simpáticamente le han pasado a llamar Cupido. También, y hace muchos siglos, fue tradicional en Inglaterra (se calcula que en los siglos XVII y XVIII) la «Fiesta de los Valentines», donde se elegían a hombres y a mujeres para formar pareja.

Sea como fuese, San Valentín casi por sorpresa suya, es el patrón de todos los enamorados. Desgraciadamente, los grandes centros comerciales aprovechan para hacer del 14 de febrero (fecha de la onomástica del santo) un gran día de consumismo, al estilo de la Navidad, y una semana antes de la fiesta ya anuncian todos sus productos como si fuera el fin del mundo.

Por ello, en lugar de comprarles un regalo, a continuación les ofrezco algunas frases que les pueden ser útiles con su pareja o sus amigos.

Para el amor en pareja:

– El amor es el único deporte que no se suspende por falta de luz. (Noel Clarasó)

– El amor es una planta de primavera que todo lo perfuma con su esperanza, incluso las ruinas por donde trepa. (Gerard Flobert)

– El amor es siempre como una escalera de oro por la que el corazón se remonta a los cielos. (Emmanuel Geibel)

– Cuando se aproximan dos bocas consagras por el amor es imposible que por encima de este beso inefable no se produzca un estremecimiento en el inmenso misterio de las estrellas. (Víctor Hugo)

– Los mejores momentos de un amor son aquellos en que te asalta una serena y dulce melancolía; cuando lloras y no sabes porqué; cuando reposadamente te resignas ante una desventura sin saber cuál es. (Giacomo Leopardi)

– Te amo para amarte y no para ser amado, puesto que nada me place tanto como verte feliz. (George Sand)

– La hoja, cuando ama, se transforma en flor; la flor, cuando ama, se convierte en fruto. (Rabindranath Tagore)

– No hay nada más interesante que la conversación de dos amantes en un profundo silencio. (Achille Tournier)

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Amor en general y al prójimo

– La medida del amor es amar sin medidas. (San Agustín)

– Sin amor somos pájaros con las alas rotas. (Mitch Albom)

– Vivir para los demás no es solamente la ley del deber sino también la ley de la felicidad. (Auguste Comte)

– El amor sólo empieza a desarrollarse cuando amamos a quien no necesitamos para nuestros fines personales. (Erich Fromm)

– El amor jamás reclama; da siempre. El amor tolera, jamás se irrita, nunca se venga. (Mohandas Gandhi)

– Sólo desde que amo es bella mi vida; sólo desde que amo sé que vivo. (Theodor Körner)

– La fe mueve montañas, pero el amor transforma el mundo. (Josep Puig)

– El amor es la base de la existencia, su esencia y su fin. Solamente por el amor conseguimos conocernos a nosotros mismos, así como comprender el mundo y la vida. (Herivert Rau)

Amistad

– Una amistad noble es una obra maestra a dúo. (Paul Bourget)

– La primera ley de la amistad consiste en pedir a los amigos cosas honestas, y hacer por los amigos cosas honestas. (Marco Tulio Cicerón)

– Amigos son los que en las prosperidades acuden al ser llamados y en las adversidades sin serlo. (Demetrio I)

– Un hermano puede no ser un amigo, pero un amigo será siempre un hermano. (Benjamín Franklin)

– Mi mejor amigo es el que enmienda mis errores o reprueba mis desaciertos. (San Martín de Tours)

– Si alguien habla mal de tu amigo escúchale como si hablaran mal de ti. (Proverbio etíope)

– Un amigo es aquel que advierte siempre el momento en que se le necesita. (Jules Renard)

– Reprende al amigo en secreto y alábalo en público. (Leonardo da Vinci)

Por último, para todos ustedes, un canto de amor:

«Aunque hable las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, no soy más que una campana que toca o unos platillos que resuenan.

Aunque tenga el don de profecía y conozca todos los misterios y toda la ciencia, y aunque tenga tanta fe que traslade las montañas, si no tengo amor, no soy nada.

Aunque reparta todos mis bienes entre los pobres y entregue mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, de nada me sirve.

El amor es paciente, es servicial; el amor no tiene envidia, no es presumido ni orgulloso; no es grosero ni egoísta, no se irrita, no toma en cuenta el mal; el amor no se alegra de la injusticia; se alegra de la verdad.

Todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo tolera. (…) Tres cosas hay que permanecen: la fe, la esperanza y el amor. Pero la más grande de las tres es el amor».

«Canto al Amor», de la Primera Carta a los Corintios.


Francisco Pardave

El corazón de la amistad

La amistad verdadera no se considera con los ojos, se siente con el corazón cuando hay confianza, comprensión, lealtad, y el compartir.

La amistad verdadera es una sensación rara, pero cuando se encuentra tiene impacto profundo en nuestro bienestar, fuerza, y carácter. La amistad verdadera no necesita los regalos elaborados o los acontecimientos espectaculares para tener valor o ser valorado. Para asegurar calidad y la satisfacción duraderas, la amistad verdadera necesita solamente algunos ingredientes dominantes:

Lealtad perpetua, comprensión incomparable, confianza sin igual y secretos del alma, el compartir sin fin. Estos ingredientes, mezclados con personalidad y sentido del humor, pueden hacer lo último de la amistad un curso de la vida.


Anónimo