Oasis

Hace años un estudioso de la energía y las plantas llamado Luther Burbank logró cosas asombrosas con unos cactus.

Como buen enamorado de la naturaleza dedicaba buen tiempo a hablar con esas plantas y les decía: «No tienen nada que temer, las espinas no les hacen falta porque yo siempre las voy a proteger».

Además las trataba con cariño, las cuidaba y siempre les enviaba toda su energía amorosa.

Pues bien, aunque algunos no lo crean, Luther Burbank logró algo que en realidad parece inverosímil: Con el tiempo esos cactus tuvieron unos brotes que dieron origen a una variedad sin espinas.

De hecho, Burbank se hizo famoso hace años con sus curiosos experimentos sobre la sensibilidad de las plantas.

Y hablo de esto sólo para sembrar una inquietud: ¿qué no podrás lograr contigo y los que amas si de verdad lo quieres e insistes?


Gonzalo Gallo González

¿Qué precio están dispuestos los hijos a pagar con tal de recibir atención?

Una madre fue al supermercado y vio una bolsa de malvaviscos pequeños que sabía le gustaban mucho a su hijo de 5 años. Los compró y al llegar a casa se los entregó, pero le sorprendió que su pequeño le preguntara ¿por qué me los compraste mamá?, ¿porque hoy me porté bien en la escuela?, ¿o porque comí bien?, ¿o por qué?… La mamá lo interrumpió y le dijo, No, hijo, te los compré simplemente porque te quiero mucho. La madre me confesó que no se había dado cuenta lo condicionado que tenía al niño de premiarlo por todo lo que hacía, y que lo que más la había conmovido era que había guardado la bolsa de malvaviscos como un tesoro, y no se los había comido.

¿Qué es lo que más necesitan nuestros hijos en la vida? ¿Qué es lo que más queremos nosotros como seres humanos? Yo creo que lo más importante es sentirnos aceptados y queridos por quienes somos. Sin condiciones. Esto es el verdadero amor incondicional, y aunque es un ideal, tenemos que caminar en esa dirección. Si sólo nos diéramos cuenta cuántas cosas hacemos para recibir atención y sentirnos queridos. Porque recibir atención es una forma de recibir amor. Cuando damos atención a nuestros hijos, estamos acariciando su alma y nutriendo sus vidas emocionales. Y con tal de recibir este alimento, el niño está dispuesto a complacernos de mil maneras.

Pero cuando no recibe esta atención a través de complacernos, entonces puede intentarlo a través de molestar, hacer berrinches, fastidiar o lastimar. El mensaje es claro, y el niño de manera inconsciente nos dice: Yo necesito tanto tu cariño que estoy dispuesto a conformarme con la atención que recibo cuando me gritas, me insultas o regañas. Sí, prefiero ser humillado e incluso golpeado a ser ignorado.

Estos niños se alimentan de nuestros regaños, nuestra irritación, nuestra impaciencia. Están tan hambrientos de atención que se conforman con las migajas, porque pensamos que lo contrario del amor es el odio, y no es así. Lo contrario del amor es la indiferencia. Por eso le duele tanto al niño el abandono. Muchos prefieren ser castigados y regañados a ser ignorados.

Un muchacho de 14 años cuando llegó al colegio lastimado, le platicó a su amiga que su padre se había enojado tanto con él, que lo había empujado por la escalera. Y ella le respondió: Pues tienes más suerte que yo, a ti por lo menos te golpean, en cambio yo, no les importo.

Cuando un niño se acostumbra a provocar a los demás para ser notado, su conducta nunca le va a dar lo que tanto busca: cariño y aceptación. En lugar recibe rechazo, impaciencia, frustración y enojo. Y lo triste es que, entre más cariño necesita, menos lo obtiene porque lo busca a través de berrinches, de gritos, de groserías, de volvernos locos, en una palabra. Y así, termina alejando lo que más falta le hace.

Si observamos a los niños o jóvenes a los que llamamos «insoportables», «indisciplinados» e inclusive «delincuentes», lo que piden a gritos es cariño y comprensión. Cuando hay una persona que les brinda esta aceptación, se transforman. Es la desesperanza la que los lleva a la rebeldía, a la agresión, al rechazo, al coraje, a la furia y la venganza.

Nuestros hijos necesitan de nuestro tiempo y nuestra atención. No hay sustituto posible para la atención. Necesitan también sentirse aceptados por quienes son. Como individuos separados de nosotros, con sus propios sueños y sus propias aspiraciones. Necesitan que los veamos como seres en proceso de crecimiento y transformación, y no a través de una imagen idealizada que nos hemos fabricado de ellos. Nos piden que los miremos libres de nuestras expectativas personales, porque no están aquí para cumplir nuestros sueños, sino para encontrar su propio camino y su propio destino.


Rosa Barocio

Hermosa amistad

friendship

Quien tiene amigos, no necesita nada más, de ellos llegan las mejores cosas, en el mejor momento y de la mejor manera: «con cariño», buena suerte es tener amigos.

Tengo la suerte de tener amigos que me enseñan todos los días. Yo podría citar uno por uno y decirles lo mucho que me hicieron y me hacen crecer sin siquiera darse cuenta. Creo en la fuerza del encuentro. Siento que las personas nunca vienen en vano.

Lo que me falta, el otro lo completa y doy todo de mí siempre que lo necesite. Hay tanto de mis amigos en mi camino y veo tanto de mí en ellos, que podría decir que formamos una tercera persona cuando estamos juntos.

La verdad es que nadie nace completo. Somos una suma de piezas que encajan gracias a la afinidad. La vida es cambio. ¡Y eso, yo no lo cambio por nada!


Fernanda Gaona

Cariño del prójimo

Todos nosotros hemos pasado muchos días o semanas, sin recibir ningún gesto de cariño del prójimo.

Son momentos difíciles, cuando el calor humano desaparece y la vida se reduce a un arduo esfuerzo por sobrevivir.

En esos momentos en que el fuego ajeno no le da calor a nuestra alma, debemos revisar nuestro propio hogar.

Debemos agregarle más leña y tratar de iluminar la sala oscura en la que nuestra vida se transformó.

Cuando escuchemos que nuestro fuego crepita, que la madera cruje o que las brasas brillan, la esperanza nos será devuelta.

Si somos capaces de amar, también somos capaces de ser amados.

No es más que cuestión de tiempo.


Paulo Coelho

Abre tus brazos

Debemos entregar y sentir amor, pero también gozar del cariño de los demás; por lo tanto, no te alejes de las personas que te quieren ni levantes un muro entre ti y el mundo, deja que te expresen su afecto y te sentirás arropado(a) por los lazos del amor.

Aprende a dejarte querer. A menudo pensamos que nadie nos quiere, pero a veces no dejamos que nos lo manifiesten. Un buen ejercicio para aprender a recibir las muestras de cariño consiste en situarte frente al espejo y repetir en voz alta cuánto te quieres.

Solicita ayuda. Todos precisamos ayuda en algunos momentos de nuestra vida, pero que la recibamos depende sólo de nosotros, pues en nuestra mano está pedirla. No te avergüences por necesitar ayuda, y mucho menos por reclamarla, porque dando este paso demuestras que sabes cuáles son tus problemas y cómo puedes solucionarlos.