Tendamos la mano

El alcohol, la droga y tantas otras cosas son moneda corriente en el mundo en que vivimos, pero más allá de la enfermedad tendríamos que detenernos en los motivos que llevan a esas personas a beber, o a drogarse… Tal vez en lo más íntimo encontramos el secreto.

La soledad, el no sentirse importantes, útiles, necesarios…íntimamente genera un profundo dolor. Algunos logran convivir con ese dolor y otros prefieren escapar, no pensar.

Debemos mirar más allá de nosotros… Debemos tratar de ayudar. Tender la mano de una manera generosa.

Desde nuestros lugares podemos ayudar y rescatar a tantos que están paralizados en medio del camino.

No nos detengamos tanto en nosotros… Tratemos de mirar más allá… Sacrificarnos por los demás nos hace sentir completos y nos motiva a seguir alentando a otros a vivir.

Ayudemos a los demás, sembremos esperanza en aquellos corazones cuyos latidos parecen apagarse día a día ante la desvalorización y ante la falta de oportunidades…

Debemos comprender que el dolor de un ser humano es nuestro dolor como así también su risa es nuestra risa.


Graciela de Filippis

Paciencia

«El dolor aligera su carga cuando uno cae en la cuenta de que, como todas las cosas de este mundo, tendrá un final».

BRUNO BETTELHEIM  

Reconciliarse con el tiempo, dejar que el dolor se tome su tiempo, son tareas que en la actualidad al ser humano le cuesta realizar porque parece que siempre va corriendo a todas partes. El dolor es mayor cuando uno cree que no va a acabar nunca, cuando la prisa está en medio, estorbando su ritmo natural, porque la prisa es exigente, y hace sentir culpable al que no es capaz de ir más rápido. Pero si el dolor no es eterno porque nada lo es, ¿por qué atormentarse por el tiempo necesario para digerirlo por completo?

Hay que dignificar el dolor. Hay que tenerle paciencia.


Reyes A.