Pesimista y optimista

El pesimista debilita su capacidad y su voluntad al cargar con el peso inútil de los mensajes negativos que se crea. Con su ansiedad y negativismo no arregla ninguno de los problemas que él mismo se crea y se siente, a toda hora, cercado de amenazas de fracaso.

El optimista, en cambio, toma sus asuntos con calma y sabe que puede llevarlos a feliz término. Con suficiente confianza en Dios y en sí mismo, el optimista encuentra las orientaciones y la fuerza para lograr todo lo que se propone.

Tú… ¿con quién te identificas…?

Pesimismo

No eres un pesimista porque estás triste por una herida profunda en el corazón o un conjunto de males que te afligen. No eres un pesimista tampoco cuando estás profundamente entristecido por el insoportable sufrimiento de tantos inocentes, por la violencia o la injusticia en el mundo.

Pesimista es aquel que toda la vida permanece en una habitación oscura en la que sigue desarrollando «ideas negras».

Pesimista es aquel que anuncia la lluvia cuando sale el sol, que, cuando todo va bien, afirma que durará poco, que se interroga acerca de las verdaderas intenciones de una persona amable.

El pesimista tiene «mala vista» porque nunca se entera de las buenas noticias. Nota más el frío que el calor. Nota más el dolor que la alegría.

Diagnóstico médico: «El pesimista tiene una influencia nefasta sobre la digestión y la presión sanguínea».

Conclusión: «Los optimistas viven más tiempo que los pesimistas».

P.D. «Los pesimistas no viven, están ya muertos mucho antes de ser sepultados».


Phil Bosmans

Realismo

Hay un dicho muy conocido según el cual un optimista inventó el avión, un pesimista no lo usa y un realista se sube en él con paracaídas.

La persona realista sabe equilibrar los sueños del optimista con la prevención del pesimista.

La persona realista piensa en lo mejor y lucha por lo mejor, pero acepta que los fracasos forman parte de todo proceso.

En todo nos conviene actuar con realismo y en especial en nuestras relaciones amorosas y sociales. No contar con imponderables ni presupuestar crisis sería como practicar un deporte queriendo ganar siempre.

Las derrotas también nos enseñan valiosas lecciones y casi siempre aprendemos más de las caídas que de los triunfos.

En el deporte los ejemplos son constantes, como lo cuenta el atleta Carl Lewis, ya que sus inicios fueron bien desalentadores.

Sólo que él supo insistir, se comprometió en su carrera y no se dio por vencido. Fue realista como ojalá lo seamos nosotros siempre. Es de sabios contar con las crisis y aprender de ellas.


Anónimo

El diseño

Voy viajando en coche con Moebius, el ilustrador de El Alquimista en Francia. Llueve y Moebius dibuja en los vidrios empañados.

«En algunas ocasiones, el pesimismo puede ser una gran fuerza de transformación», dijo él. «De tanto observar el lado oscuro de la vida, la gente acaba en el fondo del pozo. Pero, en medio de la oscuridad total, algo tranquilizador sucede.

Ya saben que no pueden caer más bajo. Sólo les queda una alternativa: comenzar a subir. Entonces los valores cambian, la esperanza renace y el camino de vuelta se recorre con sabiduría».

Creo que es un proceso en el cual los riesgos son exageradamente grandes. Si vislumbramos la luz, es mejor dejar todo y seguirla. Pero Moebius piensa diferente y yo decidí registrarlo aquí.


Paulo Coelho