Cuando el amor te llame

Cuando el amor te llame, síguelo;

aunque sus caminos sean arduos y penosos.

Y aunque sus alas te envuelvan, entrégate a él;

aunque la espada escondida bajo su plumaje pueda herirte.

Cuando el amor te hable, cree ciegamente en él;

aunque su voz derribe tus sueños

como el viento destroza los jardines.

Porque si el amor te hace crecer y florecer,

él mismo te podará.

Y nunca te creas capacitado para dirigir el curso del amor,

porque el amor, si te considera digno de sí,

dirigirá tu curso por los caminos de la vida.

Esto hará el amor en ti

para que conozcas los secretos del corazón.

Por eso, cuando ames, no debes decir:

«Dios está en mi corazón», es mejor decir:

«Estoy en el corazón de Dios».

Y así, despierta cada amanecer,

con el corazón agradecido por un día más de amor;

al mediodía, reposa y medita sobre la plenitud del amor;

cuando decline el día,

da gracias al regresar a tu hogar;

y duerme luego, con una plegaria

en tus labios por el ser amado,

y una oración de alabanza a Dios

en tu corazón.

Gibrán Jalil Gibrán

Poema: Elegí la vida

No quise dormir sin sueños:

y elegí la ilusión que me despierta,

el horizonte que me espera,

el proyecto que me llena,

y no la vida vacía de quien no busca nada,

de quien no desea nada más que sobrevivir cada día.

No quise vivir en la angustia:

y elegí la paz y la esperanza,

la luz, el llanto que desahoga, que libera,

y no el que inspira lástima en vez de soluciones,

la queja que denuncia, la que se grita,

y no la que se murmura y no cambia nada.

No quise vivir cansado:

Y elegí el descanso del amigo y del abrazo,

el camino sin prosas, compartido,

y no parar nunca, no dormir nunca.

Elegí avanzar despacio, durante más tiempo,

y llegar más lejos,

habiendo disfrutado del paisaje.

No quise huir:

y elegí mirar de frente,

levantar la cabeza,

y enfrentarme a los miedos y fantasmas

porque no por darme la vuelta volarían.

No pude olvidar mis fallos:

pero elegí perdonarme, quererme,

llevar con dignidad mis miserias

y descubrir mis dones;

y no vivir lamentándome

por aquello que no pude cambiar,

que me entristece, que me duele,

por el daño que hice y el que me hicieron.

Elegí aceptar el pasado.

No quise vivir solo:

y elegí la alegría de descubrir a otro,

de dar, de compartir,

y no el resentimiento sucio que encadena.

Elegí el amor.

Y hubo mil cosas que no elegí,

que me llegaron de pronto

y me transformaron la vida.

Cosas buenas y malas que no buscaba,

caminos por los que me perdí,

personas que vinieron y se fueron,

una vida que no esperaba.

Y elegí, al menos, cómo vivirla.

Elegí los sueños para decorarla,

la esperanza para sostenerla,

la valentía para afrontarla.

No quise vivir muriendo:

y elegí la vida.

Así podré sonreír cuando llegue la muerte,

aunque no la elija…

… porque moriré viviendo.

Rudyard Kipling

Poema: Te deseo

Te deseo primero que ames,

y que amando, también seas amado.

Y que, de no ser así, seas breve en olvidar

y que después de olvidar, no guardes rencores.

Deseo, pues, que no sea así, pero que sí es,

sepas ser sin desesperar.

Te deseo también que tengas amigos,

y que, incluso malos e inconsecuentes

sean valientes y fieles, y que por lo menos

haya uno en quien confiar sin dudar.

Y porque la vida es así,

te deseo también que tengas enemigos.

Ni muchos ni pocos, en la medida exacta,

para que, algunas veces, te cuestiones

tus propias certezas. Y que entre ellos,

haya por lo menos uno que sea justo,

para que no te sientas demasiado seguro.

Te deseo además que seas útil,

más no insustituible.

Y que en los momentos malos,

cuando no quede más nada,

esa utilidad sea suficiente

para mantenerte en pie.

Igualmente, te deseo que seas tolerante,

no con los que se equivocan poco,

porque eso es fácil, sino con los que

se equivocan mucho e irremediablemente,

y que haciendo buen uso de esa tolerancia,

sirvas de ejemplo a otros.

Te deseo que siendo joven no

madures demasiado de prisa,

y que ya maduro, no insistas en rejuvenecer,

y que siendo viejo no te dediques al desespero.

Porque cada edad tiene su placer

y su dolor y es necesario dejar

que fluyan entre nosotros.

Te deseo de paso que seas triste.

No todo el año, sino apenas un día.

Pero que en ese día descubras

que la risa diaria es buena, que la risa

habitual es sosa y la risa constante es malsana.

Te deseo que descubras,

con urgencia máxima, por encima

y a pesar de todo, que existen,

y que te rodean, seres oprimidos,

tratados con injusticia y personas infelices.

Te deseo que acaricies un perro,

alimentes a un pájaro y oigas a un jilguero

erguir triunfante su canto matinal,

porque de esta manera,

sentirás bien por nada.

Deseo también que plantes una semilla,

por más minúscula que sea, y la

acompañes en su crecimiento,

para que descubras de cuantas vidas

está hecho un árbol.

Te deseo, además, que tengas dinero,

porque es necesario ser práctico,

Y que por lo menos una vez

por año pongas algo de ese dinero

frente a ti y digas: «Esto es mío».

sólo para que quede claro

quién es el dueño de quién.

Te deseo también que ninguno

de tus defectos muera, pero que si

muere alguno, puedas llorar

sin lamentarte y sufrir sin sentirte culpable.

Te deseo por fin que, siendo hombre,

tengas una buena mujer, y que siendo

mujer, tengas un buen hombre,

mañana y al día siguiente, y que cuando

estén exhaustos y sonrientes,

hablen sobre amor para recomenzar.

Si todas estas cosas llegaran a pasar,

no tengo más nada que desearte.

Víctor Hugo

Poema: No culpes a nadie

Nunca te quejes de nadie, ni de nada,

porque fundamentalmente tú has hecho

lo que querías en tu vida.

Acepta la dificultad de edificarte a ti

mismo y el valor de empezar corrigiéndote.

El triunfo del verdadero hombre surge de

las cenizas de su error.

Nunca te quejes de tu soledad o de tu

suerte, enfréntala con valor y acéptala.

De una manera u otra es el resultado de

tus actos y prueba que tú siempre

has de ganar.

No te amargues de tu propio fracaso ni

se lo cargues a otro, acéptate ahora o

seguirás justificándote como un niño.

Recuerda que cualquier momento es

bueno para comenzar y que ninguno

es tan terrible para claudicar.

No olvides que la causa de tu presente

es tu pasado así como la causa de tu

futuro será tu presente.

Aprende de los audaces, de los fuertes,

de quien no acepta situaciones, de quien

vivirá a pesar de todo, piensa menos en

tus problemas y más en tu trabajo y tus

problemas sin eliminarlos morirán.

Aprende a nacer desde el dolor y a ser

más grande que el más grande de los

obstáculos, mírate en el espejo de ti mismo

y serás libre y fuerte y dejarás de ser un

títere de las circunstancias porque tu

mismo eres tu destino.

Levántate y mira el sol por las mañanas

y respira la luz del amanecer.

Tú eres parte de la fuerza de tu vida,

ahora despiértate, lucha, camina, decídete

y triunfarás en la vida; nunca pienses en

la suerte, porque la suerte es:

el pretexto de los fracasados.

Pablo Neruda

 

Poema: El gran amor

Un gran amor, un gran amor lejano

es algo así como la enredadera

que no quisiera florecer en vano

y sigue floreciendo aunque no quiera.

Un gran amor se nos acaba un día

y es tristemente igual a un pozo seco,

pues ya no tiene el agua que tenía

pero le queda todavía el eco.

Y, en ese gran amor, aquel que ama

compartirá el destino de la hoguera,

que lo consume todo con su llama

porque no sabe arder de otra manera.

José Ángel Buesa

Poema: Si mi padre estuviera conmigo

Si acaso estuviera mi padre a mi lado,

podría agradecerle su preocupación por mí,

sus tiernas caricias que, no escasas, sinceras sentí.

Si acaso tuviera a mi padre conmigo

le daría las gracias por estar aquí,

le agradecería mis grandes tristezas,

sus sabios regaños, sus muchos consejos

y los grandes valores que sembró en mí.

Si acaso estuviera mi padre a mi lado

podríamos charlar como antaño fue

de cuando me hablaba de aquello del árbol

que debe ser fuerte y saber resistir

prodigar sus frutos, ofrecer su sombra,

cubrir sus heridas, forzar sus firmezas,

y siempre seguir.

Si acaso tuviera a mi padre a mi lado

le daría las gracias por haberme engendrado.

Amado Nervo

Poema: Defensa de la alegría

Defender la alegría como una trinchera

defenderla del escándalo y la rutina

de la miseria y los miserables

de las ausencias transitorias

y las definitivas

defender la alegría como un principio

defenderla del pasmo y las pesadillas

de los neutrales y de los neutrones

de las dulces infamias

y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera

defenderla del rayo y la melancolía

de los ingenuos y de los canallas

de la retórica y los paros cardiacos

de las endemias y las academias

defender la alegría como un destino

defenderla del fuego y de los bomberos

de los suicidas y los homicidas

de las vacaciones y del agobio

de la obligación de estar alegres

defender la alegría como una certeza

defenderla del óxido y de la roña

de la famosa pátina del tiempo

del relente y del oportunismo

de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho

defenderla de dios y del invierno

de las mayúsculas y de la muerte

de los apellidos y las lástimas

del azar

y también de la alegría.

Mario Benedetti

Poema: Muere lentamente

Muere lentamente quien se transforma

en esclavo del hábito, repitiendo todos los días

los mismos trayectos, quien no cambia de marca,

no arriesga vestir un color nuevo

y no le habla a quien no conoce.

Muere lentamente quien hace de la televisión su gurú.

Muere lentamente quien evita una pasión,

quien prefiere el negro sobre blanco

y los puntos sobre las «íes» a un remolino de emociones,

justamente las que rescatan el brillo de los ojos,

sonrisas de los bostezos, corazones a los tropiezos

y sentimientos.

Muere lentamente quien no voltea

la mesa cuando está infeliz en el trabajo,

quien no arriesga lo cierto por lo incierto

para ir detrás de un sueño,

quien no se permite por lo menos

una vez en la vida, huir de los consejos sensatos.

Muere lentamente quien no viaja,

quien no lee, quien no oye música,

quien no encuentra gracia en sí mismo.

Muere lentamente quien destruye su amor propio,

quien no se deja ayudar.

Muere lentamente, quien pasa los días

quejándose de su mala suerte o de la lluvia incesante.

Muere lentamente, quien abandonando

un proyecto antes de iniciarlo,

no preguntando de un asunto

que desconoce o no respondiendo cuando le

indagan sobre algo que sabe.

Evitemos la muerte en suaves cuotas,

recordando siempre que estar vivo

exige un esfuerzo mucho mayor que

el simple hecho de respirar.

Solamente la ardiente paciencia hará

que conquistemos una espléndida felicidad.

Martha Medeiros | Porto Alegre, 1961), publicista, escritora y poetisa brasileña.


NOTA:

En internet circulan creaciones que atribuyen a quienes no las hicieron. Por ejemplo, decían que  «La Marioneta» era obra de Gabriel García Márquez, y él mismo lo desmintió: «Lo que me puede matar es la vergüenza de que alguien crea que, de verdad, fui yo quien escribió una cosa tan cursi».

Lo mismo pasa con el poema «Muere Lentamente«, se lo atribuyen a Pablo Neruda, pero pertenece a Martha Medeiros, poetisa brasileña, que en su versión original se llama «A Morte Devagar»

Poema: Nunca te detengas


Siempre ten presente que la piel se arruga,

el pelo se vuelve blanco,

los días se convierten en años…

Pero lo importante no cambia.

Tu fuerza y tu convicción no tienen edad.

Tu espíritu es el plumero de cualquier telaraña.

Detrás de cada línea de llegada, hay una de partida.

Detrás de cada logro, hay otro desafío.

Mientras estés viva, siéntete viva.

Si extrañas lo que hacías, vuelve a hacerlo.

No vivas de fotos amarillas…

Sigue aunque todos esperen que abandones.

No dejes que se oxide el hierro que hay en ti.

Haz que en vez de lástima, te tengan respeto.

Cuando por los años no puedas correr, trota.

Cuando no puedas trotar, camina.

Cuando no puedas caminar, usa el bastón…

¡Pero nunca te detengas!

Madre Teresa de Calcuta

Poema: Piedritas en la ventana

De vez en cuando la alegría

tira piedritas contra mi ventana

quiere avisarme que está ahí esperando

pero me siento calmo

casi diría ecuánime

voy a guardar la angustia en un escondite

y luego a tenderme cara al techo

que es una posición gallarda y cómoda

para filtrar noticias y creerlas.

Quién sabe dónde quedan mis próximas huellas

ni cuándo mi historia va a ser computada

quién sabe qué consejos voy a inventar aún

y qué atajo hallaré para no seguirlos.

Está bien no jugaré al desahucio

no tatuaré el recuerdo con olvidos

mucho queda por decir y callar

y también quedan uvas para llenar la boca

Está bien me doy por persuadido

que la alegría no tire más piedritas

abriré la ventana

abriré la ventana.

Mario Benedetti

Poema: El árbol florece, florece tú

El árbol florece aunque tú sepas que algún día morirá,

el árbol vive porque sabe que está vivo en ese momento,

da lo que se inspira a dar sin pensar en ello,

el árbol no se pregunta si vale la pena florecer o no,

florece porque le sería inevitable no hacerlo.

El árbol florece aún ante los peligros de ser talado,

no se limita porque alguien más quiera limitarlo,

el árbol florece y se adapta a las estaciones del año,

sin apenarse por la pérdida ni añorar el regreso de su retoño.

El árbol florece aún ante el caos exterior,

y gracias a él… el caos es menor,

cuando el árbol florece, el caos en realidad no existe,

el árbol florece gracias a que fluye con el caos.

El árbol da vida porque es su naturaleza hacerlo,

igual que es la tuya,

aún a pesar del peligro, aún a pesar del caos.

Déjate florecer como el árbol,

y hazlo…porque te sería inevitable no hacerlo.

Poema: Momentos de luz

 

Que los momentos de luz te recuerden la verdad,

la verdad de que existe el sol detrás de las nubes,

la esperanza detrás del miedo,

la paz detrás de la inquietud…

Que los momentos de luz, aunque sean breves…

te recuerden que existe una salida en tu interior,

y que toda oscuridad puede ser transformada.

Que los momentos de luz, aunque breves, se multipliquen

hasta que se conviertan en la mayoría de tu realidad.

Poema: Hagamos un trato

Si alguna vez adviertes que te miro a los ojos,

y una veta de amor reconoces en los míos,

no pienses que deliro,

piensa simplemente que puedes contar conmigo.

Si otras veces me encuentras huraño sin motivo,

no pienses que es flojera;

igual puedes contar conmigo.

Pero hagamos un trato, yo quisiera contar con vos,

es tan lindo saber que existes, uno se siente vivo,

y cuando digo esto, no es para que vengas corriendo en mi auxilio,

sino para que sepas que vos siempre puedes contar conmigo.

Mario Benedetti

Poema: A mi hijo

Hijo mío:

Si quieres amarme bien puedes hacerlo,
tu cariño es oro que nunca desdeño.

Mas quiero que sepas que nada me debes,
soy ahora el padre, tengo los deberes.

Nunca en la alegría de verte contento,
he trazado signos de tanto por ciento.

Mas ahora, mi niño, quisiera avisarte,
mi agente viajero llegará a cobrarte.

Presentará un cheque de cien mil afanes,
será un hijo tuyo, gota de tu sangre.

Y entonces mi niño, como un hombre honrado,
en tu propio hijo deberás pagarme.

Rudyard Kipling