El tiempo es la mejor expresión del amor

Es posible evaluar la importancia que le asignamos a algo considerando el tiempo que estamos dispuestos a dedicarle. Cuanto más tiempo le dedicamos a algo, más evidente resulta la relevancia y el valor que tiene para nosotros. Si quieres conocer las prioridades de una persona, fíjate en cómo usa el tiempo.

El tiempo es el regalo más preciado que tenemos porque es limitado. Podemos producir más dinero, pero no más tiempo. Cuando le dedicamos tiempo a una persona, le estamos entregando una porción de nuestra vida que nunca podremos recuperar. Nuestro tiempo es nuestra vida. El mejor regalo que le puedes dar a alguien es tu tiempo.

No es suficiente decir que las relaciones son importantes; debemos demostrarlo en acciones, invirtiendo tiempo en ellas. Las palabras por sí solas nada valen: Amigos míos, no solamente debemos decir que amamos, sino que debemos demostrarlo por medio de lo que hacemos.

Las relaciones exigen tiempo y esfuerzo. Amor se deletrea así: T – I – E – M – P – O.

La esencia del amor no es lo que pensamos o hacemos o aportamos a los demás, antes bien, es cuánto entregamos de nosotros mismos. A los hombres, en particular, les cuesta entender esto. Muchos me han dicho: «No puedo entender a mi esposa ni a mis hijos. Les proveo todo lo que necesitan. ¿Qué más quieren?» ¡Te quieren a ti! Quieren tus ojos, tus oídos, tu tiempo, tu atención, tu presencia, tu interés: tu tiempo. No hay nada que pueda suplir eso.

El mejor regalo de amor no son los diamantes ni las rosas ni los dulces. Es brindar tu concentración. El amor se concentra tanto en otra persona que por un instante uno se olvida quién es. La atención dice: «Te valoro tanto que te entrego mi bien más valioso: mi tiempo». Siempre que dediques de tu tiempo, estarás haciendo un sacrificio, y el sacrificio es la esencia del amor.

Es posible dar sin amar, pero no se puede amar sin dar. Amar es entregarse: dejar de lado mis preferencias, comodidad, objetivos personales, seguridad, dinero, energía y tiempo para el beneficio de otra persona.

Hay un tiempo

 

  • Hay un tiempo para partir y uno para volver.
  • Hay un tiempo para equivocarse, uno para arreglarlo.
  • Hay un tiempo para andarse con rodeos, y uno para decidir.
  • Hay el tiempo pasado, el tiempo que vendrá, y el tiempo perdido.

Y luego está el tiempo más importante: el tiempo de ahora…

Vívelo, porque el tiempo no espera al tiempo, y la vida pasa, sin esperar tus tiempos…


G. Stella

Saber esperar

«El que esperar puede, alcanza lo que quiere».

Sirva esta frase para hacernos pensar acerca del momento en el que nos pasan las cosas. Las cosas ocurren cuando tienen que ocurrir. Grandes debates me han acompañado sobre la causalidad y la casualidad, sobre la relación causa-efecto de todo lo que pasa o el azaroso proceder de una vida sin rumbo determinado. Es posible que todo tenga una relación entre sí y que el mero desconocimiento de la relación causal sea lo que llamamos suerte, o es posible también que nuestras vidas dependan de una «estrella» que nos acompañe (o no) en nuestro devenir fáctico, pero de lo que no tengo duda, es de la importancia de saber esperar. Hoy en día nos dejamos llevar por una «mentalidad de tarjeta de crédito», es decir, lo quiero todo ya y luego ya veremos cómo lo argumento, cómo lo justifico, qué utilidad le saco, y muchas veces entramos en una vorágine de consumo de experiencias que no somos capaces de madurar y nos producen bloqueos vitales que acaban en una fuente de estrés importante.

Las cosas llevan su tiempo. No es fácil conseguir un objetivo, todo requiere de tiempo, de habilidad, de destreza, de delicadeza, de lucidez… hay que saber esperar el mejor momento para conseguir lo que se quiere, hay que entender el ritmo propio de la vida personal y de las personas que nos rodean, tenemos que leernos a nosotros mismos, leer nuestras intenciones, nuestras tentaciones, nuestras ilusiones, nuestras utopías… El que sabe esperar, entiende que las cosas cuestan de conseguir, entiende que la paciencia es una virtud que ayuda en el tiempo de incertidumbre, el que sabe esperar escucha el pálpito de una vida que lleva sus ritmos y que marcan una melodía y somos nosotros los que nos adoptamos a ella. Por eso el que sabe esperar, el que puede esperar, alcanza lo que quiere, consigue el objetivo pretendido, es capaz de descifrar el ritmo vital que acopla nuestro palpitar, con la melodía de la vida. No es fácil saber cuándo hablar, saber cuándo callar, saber cuándo actuar o saber cuándo escuchar, no es fácil saber cuándo proponer, o cuando simplemente disponer. Tendemos a hacer, a producir, y muchas veces no sabemos por qué. Tenemos que aprender a esperar, a proveer, a intuir, a programar, a planificar, a revisar, y finalmente a convencernos para actuar, porque las cosas llegan…y pasan, pero hay que saber cuándo debemos hacerlo.

Saber esperar es un paso más en el conocimiento personal.


Javier Bailén | SirvaPara.Wordpress.Com

La familia del tiempo

Yo soy parte de la vida de aquellos que tienen amigos, porque tener amigos es ser Feliz.

Yo soy parte de la vida de aquellos que viven rodeados por personas como ustedes, pues vivir así es ser Feliz.

Yo soy parte de la vida de aquellos que creen que ayer es pasado, mañana es futuro y hoy es un regalo, por eso es llamado presente. Formo parte de la vida de aquellos que creen en la fuerza del Amor, que creen que para una historia bonita no hay punto final.

Yo estoy casada, ¿sabían? Estoy casada con el Tiempo. ¡Ah!… mi marido es lindo! Él es responsable de la solución de todos los problemas. El reconstruye los corazones, él cura lastimaduras, él vence la Tristeza… Juntos, el Tiempo y yo, tuvimos tres hijos: La Amistad, la Sabiduría, y el Amor.

La Amistad es la hija mayor. Una muchacha linda, sincera, alegre. Ella brilla como el sol. La Amistad une a las personas, nunca pretende herir, siempre consolar.

La del medio es la Sabiduría, culta, íntegra, siempre fue la más apegada al padre, el Tiempo. La Sabiduría y el Tiempo andan siempre juntos.

El menor es el Amor. ¡Ah! ¡cuánto trabajo me da! Es terco, a veces sólo quiere vivir en un lugar…

Yo vivo diciendo: «Amor, usted fue hecho para vivir en dos corazones, no en uno».

El Amor es complejo, pero es lindo, ¡muy lindo! Cuando el comienza a hacer estragos y perjuicios yo llamo a su padre, y pronto el Tiempo sale a cerrar todas las heridas que el Amor abrió.

Una persona muy importante me enseñó una cosa: Todo final siempre es verdadero… si todavía no conoce su verdad, es porque no llegó el final. Por eso, me atrevo a pedirle algo: crea siempre en mi familia.

Crea en el Tiempo, en la Amistad, en la Sabiduría y principalmente en el Amor. Y con seguridad un día, yo, la Felicidad, ¡golpearé a su puerta!


Anónimo

Date tiempo

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  • Date Tiempo para trabajar, es el precio del éxito.
  • Date Tiempo para pensar, es la fuente del poder.
  • Date Tiempo para jugar, es el secreto de la juventud.
  • Date Tiempo para leer, es la base del conocimiento.
  • Date Tiempo para disfrutar de tus seres queridos, es la fuente de la felicidad.
  • Date Tiempo para amar, es el sacramento de la vida.
  • Date Tiempo para soñar, por ello el alma está cerca de las estrellas.
  • Date Tiempo para reír, así las cargas son más ligeras.
  • Date Tiempo para planear,

Porque planear es el secreto para tener tiempo para todo lo anterior.


Miguel Angel Cornejo

El tiempo no se detiene, deja de postergar lo que te hace feliz

No sé si a ustedes les pasa lo mismo, pero mi percepción del transcurrir del tiempo es diferente, este año ha transcurrido volando, y quizás el año anterior haya sido igual, y el anterior a ése… Sí, puede ser cierto, agarramos un reloj de alta precisión y un día contiene exactamente los mismos segundos, pero por su relatividad podemos tener la impresión de que esos minutos, esas horas… esos años están transcurriendo de manera acelerada.

Lo que hacemos con nuestro tiempo es lo que marca la diferencia, cuando éramos niños, el transcurrir de un año escolar era eterno, esperar nuestros siguientes cumpleaños era una vida entera, mientras que a medida que pasan los años, toda pasa de manera fugaz y aun cuando nos damos cuenta de que este recurso tan valioso e irrecuperable se nos va de las manos, no decidimos hacer una redistribución que nos permita vivir la vida como la queremos.

Postergamos las cosas realmente importantes por aquellas que consideramos necesarias, postergamos jugar con nuestros hijos porque aún no terminamos de trabajar, postergamos reunirnos con amigos, postergamos una tarde para nosotros mismos leyendo un buen libro, hasta postergamos unos minutos para meditar porque siempre consideramos que hay cosas que son necesarias y les damos la connotación de urgentes.

A medida que pasa el tiempo la consciencia de lo que hemos hecho con nuestros días nos puede llegar a atormentar, vemos cómo han transcurrido los días sin mucha variación entre ellos, cómo nos hemos alejado de nuestros afectos, vemos el mapamundi y observamos todos los sitios que probablemente ya no tengamos tiempo para conocer, vemos los sueños no cumplidos con nostalgia, y aun así, no tomamos medidas para aprovechar el tiempo que nos queda, nos lamentamos y no tomamos acciones.

Evaluemos para qué estamos acá, cuál es nuestro propósito y qué nos llevaremos, qué gustos nos damos, para qué ahorramos dinero, evaluemos cómo vivimos y qué es lo que nos limita… qué hemos hecho que nos haga felices, a quién dedicamos lo mejor de nosotros y no lo que nos sobra.

Esta oportunidad es única, no desvirtuemos la finalidad de ella, estamos acá para disfrutar, para amar y ser amados, para apreciar la belleza del momento presente, para abrazarnos, para trabajar por nuestros sueños, para escalar por encima de las adversidades, no estamos acá para postergar, dejemos atrás la costumbre de luego lo llamo, luego lo abrazo, luego leeré ese libro, luego haré ejercicios, luego tomaré clases de pintura o de danza… quizás ese “luego” jamás llegue, por no decir que es lo más probable.

Hagamos una reestructuración de nuestra vida, de nuestro tiempo, descubramos qué nos hace vibrar, que nos llena de energía y nos hace sonreír el alma, no podemos volver atrás, no podemos parar el tiempo, pero sí podemos decidir qué hacer con el que nos quede.


Sara Tibet | RinconDelTibet.Com/Blog

La rosa que no corté

Hace tiempo ya me encontraba caminando en un parque, en él había unos pequeños jardines, pero todos tenían unas mayas cubriéndolos para que las personas que pasaban por ahí no pudiesen arrancar las lindas rosas que éstos contenían, excepto uno que estaba totalmente destapado y el cuál contenía un letrero que decía: «Toma lo que debes, y deja que los demás disfruten con lo que tomes».

En algún momento pensé que era sólo una broma. No me parecía normal que los cuidadores del jardín permitieran eso. Me quedé un momento pensando en que si debía o no tomar lo que se me ofrecía, decidí irme todavía dudando.

En realidad, eran unas rosas hermosas y me moría de las ganas de tomar una… pero no quería arriesgarme a que alguien me llamara la atención así que proseguí mi camino.

15 minutos después reflexioné que si había ese letrero ahí era por algo y además de que no a la vista de todos si no hubiese sido así los cuidadores de jardines lo hubieran quitado.

Así es que decidí regresar y tomar lo que me correspondía. De verdad fue grande mi sorpresa cuando llegué al lugar y ya no estaban.

Un señor que observaba me preguntó si se me ofrecía algo, yo le dije que hacía aproximadamente 15 minutos había visto un gran rosal y él me respondió que sí:

– Efectivamente joven, pero lo que usted no sabe es de que era sólo una única oportunidad, que usted como muchos dejó pasar por que dudó lo que vio o simplemente le dijeron. Lo siento joven pero estas oportunidades no se ven todos los días suerte para la próxima.

En ese momento me retiré del lugar arrepentido por no tomar en el momento que se me ofrecía la oportunidad. «Qué mala suerte»- pensé – si la hubiera tomado cuando era tiempo.

Así es en la vida se nos presentan oportunidades y las dejamos ir y cuando queremos remediarlo ya es demasiado tarde para pensarlo.


Anónimo

A los 40

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A los cuarenta, cuando un hombre revisa su pasado, seguramente debe preguntarse qué es lo que esos años vividos le han enseñado.

Si he aprendido algo en la red sutil del tiempo, es la virtud de la tolerancia, de la moderación en el pensamiento y en la acción, y de la aceptación del prójimo.

También he reconocido la gran ilusión que hay en seguir una meta meramente material.

¡Qué satisfacción tan ligera hay en el honor temporal y en la grandiosidad mundana!

Todas las posesiones materiales por las que he luchado tan arduamente significan menos que una mirada de amor de aquellos a quienes amo.

Sobre todo, estoy convencido de la necesidad irrevocable e inescapable de Dios para cada corazón humano.

No importa de qué forma intentemos escapar perdernos a nosotros mismos en una búsqueda incesante, no podemos separarnos de nuestra fuente divina.

No hay sustituto de Dios.


Maurice Chevalier

El mejor regalo para los niños se llama tiempo

Tiempo, ese es el nombre del mejor regalo para los niños. No lo venden en jugueterías ni tampoco por internet. Sólo se encuentra en nosotros, en nuestra disposición y en ser conscientes de que un cuento no debe leerse en 2 minutos.

Dedicarles tiempo a los niños no significa dejarles el móvil, ponerles la tablet o enchufar la televisión en su canal favorito. Tampoco eso es educación, ni cariño, ni afecto.

La infancia es una de las etapas más importantes de la vida en la que se entreteje la tela de nuestra evolución. Así, los niños están inmersos en miles de cambios que a veces los adultos ni siquiera percibimos y que, por lo tanto, nos perdemos si no estamos atentos.

«La prisa es negativa, no explicar las cosas con calma puede dar lugar a equívocos. Hay que crear el clima para que los críos hagan preguntas y dar tiempo para que todo quede redondeado y que no queden flecos. Cualquier tema contado con calma y con entusiasmo capta el interés de los niños. Pero para eso hay que vivirlo, creértelo. Todo se queda dentro si no tienes tiempo para sacarlo».

ANA ETCHENIQUE

Slow-Parenting, la crianza a fuego lento 

Educar y compartir momentos «a fuego lento» significa respetar sus ritmos, darles espacio para desarrollarse, que no se salten etapas, que crezcan y que evolucionen sin el estrés y la exigencia que hemos generado a su alrededor.

Esta perspectiva educativa se basa en la filosofía slow, la cual manifiesta la necesidad de privilegiar un ritmo de vida más calmado, promoviendo así la madurez, la evolución y la creación de lazos desde la progresión natural del niño, sin prisas.

Así se consigue apoyar al pequeño en cada paso, no forzar sus etapas evolutivas y ofrecer oxígeno psicológico a su educación, olvidando el marcaje e impregnando de deleite cada pequeño aprendizaje, cada muestra de afecto y cada colección de motivos.

Que las prisas no te roben la magia de la infancia

Las prisas son nuestras peores consejeras. Ellas se encargan de robarnos los momentos más preciados y los detalles más maravillosos de la magia de la infancia. Ahora bien, si nos paramos a pensar, quizás podemos ponerle remedio a esto.

Los deberes, ordenar la casa, ducharse, fútbol a las seis, cumpleaños a las ocho, cenar a las diez… Todo el día al trote… y al galope. ¿Qué queremos conseguir con eso? ¿Están disfrutando nuestros niños? ¿Estamos siendo conscientes de lo que nos estamos perdiendo y de lo que les estamos haciendo perder?

Probablemente no. Debemos hacer el ejercicio de reflexionar si ofrecemos Tiempo a nuestros niños, si jugamos con ellos lo suficiente y si organizamos su día a día reservando momentos en los que nos dediquemos en exclusiva a ellos y a nosotros en conjunción.

Así, es importante que:

  • Dejemos a un lado las prisas desde primera hora del día, despertemos a nuestros niños con cariño y ofrezcamos un desayuno de amor con tranquilidad.
  • Saboreemos cada comida con ellos sin distracciones como la televisión o las revistas. Podemos jugar al veo-veo, podemos hablar sobre las cosas cotidianas y profundizar en la expresión de los sentimientos y emociones.
  • Es bueno preservar «momentos de secretos» en los que sólo vayamos a hablar sobre nuestras cosas con total sinceridad.
  • Podemos hacer excursiones a lugares tranquilos, a paisajes naturales y a entornos que nos inviten a explorar y a experimentar juntos.
  • Es bueno bañarnos de vez en cuando en vez de ducharnos a toda prisa.
  • Es esencial dejarles elegir, pues a veces marcamos en exceso su día a día y boicoteamos sus anhelos, expectativas y decisiones.
  • Apagar los móviles y todos aquellos aparatos electrónicos que, como sabemos, absorben nuestra atención.
  • De vez en cuando podemos tirarnos en cualquier lugar de la casa y no hacer absolutamente nada.
  • Buscar juegos que potencien su creatividad, sus inteligencias y su capacidad de sentir.

No dejemos que la crianza de nuestros niños la marquen las prisas o las malas costumbres que existen en la actualidad. El mejor regalo no es el centro de mando de los dibujos animados de moda o los últimos muñecos de Disney. El mejor regalo es compartir con ellos el bien más preciado que existe en la vida y que nunca vuelve: el Tiempo.


Juliart Rincón | RincónDelTibet.Com

A la rosa que ya no existe

rosa marchita

«Ayer me dijo mi hijo:

– Papá, quiero que me hagas una foto junto al rosal que planté. Acaba de abrirse una rosa increíble.

Yo le respondí:

– Si hijo, mañana haremos esa foto.

Al día siguiente, la rosa ya no existía. El viento de la noche la deshojó en silencio. Cuando abrí la puerta del jardín, con la cámara en la mano, dispuesto a hacer hoy lo que debía haber hecho ayer, era demasiado tarde.

La mirada de mi hijo se me clavó en el alma. Cuántas veces en la vida, lo que se tiene que hacer hoy, se deja para mañana de buena fe. Los resultados son tristes, el tiempo no pasa en balde, bastan a veces unas horas, unos minutos, unos segundos para que todo sea distinto.

Era una rosa bella, sus pétalos amarillos lucían la mañana de ayer en forma espléndida, su apariencia era en verdad impresionante, pero esa rosa, ya no existe. Sólo uno pétalos en el pasto, sólo un tallo espinoso meciéndose burlonamente, y era la única rosa del rosal, la única».

En la vida de todo ser humano puede repetirse lo que me sucedió ese día.

En la vida alguien puede decirte: «por favor, ¿podrías decirme…?»… «¿podrías darme…?» «¿podrías prestarme…?»

Y nosotros también podemos contestar: «¡Mañana!»

¡Cuidado!, bien dice el proverbio: «No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy».

El pasado ya no existe; mientras escuchas mis palabras, el presente se diluye como agua cristalina en un colador… y cuando menos lo pienses, todo será «ayer». Del ayer, no rescatamos nada.

Si acaso, aquel recuerdo, aquella melodía, aquel deseo perdido, aquella ilusión despedazada. Del ayer, no queda nada.

Sólo un mundo imposible que nace y muere en un suspiro. Piénsalo bien: haz hoy lo que tengas que hacer, olvídate del mañana, vive hoy.

No te vaya a suceder que Dios te pida un día algo y te halles en la misma angustia de querer fotografiar la rosa que ya no existe.


Ramiro Garza

Basta sólo un minuto

tiempo

Basta sólo un minuto para cambiar el curso de las cosas, para enfermar por un susto, para perder la vida, para separarse definitivamente, para que caigan los velos, para perder lo ganado y para romper con los planes concebidos.

Pero, basta también un minuto, para perdonar, para ceder, para entender, para cambiar y para tomar conciencia de lo perecedero de las cosas, «entre más dura la vara, es más fácil que se rompa».

Toma ese minuto para dar gracias, para apreciar lo que tienes, para abrazar, para decir: te amo, para soltar y no engancharte a nada ni a nadie sino es por amor. Basta un minuto para retomar tu fe, tu confianza y ponerte en manos de quien te tiene aquí, agradecidos con la vida y con la confianza de que hoy, si estás leyendo esto… tienes concedido ese minuto.

«Llega un momento en que es necesario abandonar las ropas usadas que ya tienen la forma de nuestro cuerpo y olvidar los caminos que nos llevan siempre a los mismos lugares. Es el momento de la travesía. Y, si no osamos emprenderla, nos habremos quedado para siempre al margen de nosotros mismos».


Fernando Pessoa

¿Cómo vives?

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¿Cuánto tiempo te queda para vivir? ¿Años, meses, días…? Espero que muchos años más. Yo también espero vivir mucho más y así podremos compartir largo tiempo estos escritos. Sin embargo, ninguno de nosotros sabe cuánto le queda de vida.

La vida es de una sola vía. No se puede retroceder en el tiempo para volver a hacer las cosas o disfrutar aquello que no supimos apreciar en su momento. Veamos otra pregunta: ¿Cuál es el tiempo más valioso?

El pasado puede haber sido más o menos agradable. Pero ya ocurrió y no hay más que hacer. El futuro todavía no llega y no sabemos cuánto va a durar. De modo que el tiempo más valioso que tienes es ahora mismo. No hay garantías de que estaremos vivos en la próxima hora, minuto o segundo. Cualquier cosa puede suceder y acabar nuestras vidas.

Disfruta la bendición de estar vivo ahora. Mira a tu alrededor y busca lo positivo que te rodea. Si tienes cerca otra persona, manifiéstale tu cariño y amor ahora. Sonríe ahora mismo y mañana y todos los días. La sonrisa es contagiosa y puede traerte mucha felicidad a ti y a quienes te rodean. Disfruta estos momentos para que en el futuro no mires hacia atrás pensando en las oportunidades que te perdiste de ser feliz.


Sergio Valdivia

El reloj dice…

Trabajo más que cualquier mortal, pero más fácilmente, porque lo hago segundo a segundo, tengo que hacer miles de tic tacs para formar un día pero dispongo de un segundo para hacer cada uno de ellos.

No los quiero ni puedo hacer todo a la vez, nunca me preocupo por lo que hice ayer, ni de lo que tendré que hacer mañana, mi ocupación es hoy, aquí y ahora, sé que si hago lo de hoy bien, no tendré que molestarme por el pasado, ni preocuparme por el futuro.

Tú que eres persona, si quieres vivir tan tranquilo y feliz como yo, no trates de vivir toda tu vida, ni echarte todo el peso de tu trabajo en un sólo día. Vive ahora. Haz el trabajo de cada día en su día.

Te convencerás de que si se toma tiempo, siempre hay tiempo para todo.

Hay un modo difícil y un modo fácil de hacer el trabajo que tiene que hacerse. Si quieres encontrar el modo fácil, mírame a mí, nunca me preocupo, nunca me apresuro, pero nunca me retraso; lo que tengo qué hacer, lo hago.

Este es todo mi secreto.


Frank Crane

No tuve tiempo

frase sobre la vida

Un hombre muy sabio decía: «La gran línea divisoria entre el éxito y el fracaso se encierra en tres palabras: no tuve tiempo».

En medio del frenético ritmo de la vida moderna nos parece con frecuencia, que los días no tuvieran horas suficientes para realizar nuestras aspiraciones y entonces renunciamos a ellas.

Sin embargo, el mundo está lleno de personas que a fuerza de voluntad han encontrado la manera de destinar una hora diaria por lo menos a cultivar por si mismas su facultad creadora. Es más, he observado que los individuos con mayor número de ocupaciones, suelen ser los que se arreglan para disponer diariamente de una hora para disfrutar de su soledad.

Quien dedique aunque sólo sea una hora al día, a algún proyecto para él apasionante, le estará destinando 365 horas al año. O sea, el equivalente a más de 45 jornadas de trabajo, de 8 horas diarias cada una.

Esto es como agregar un mes y medio de vida productiva a cada año de nuestra existencia. Reconozco que no es cosa fácil.

Se necesita voluntad, primero para darse esa hora y luego para utilizarla sabiamente. Lo más importante es que nuestras horas de soledad sean productivas y así pueden serlo aunque a veces únicamente nos proporcione un sentimiento de bienestar.


Claudio María Domínguez | «Anécdotas del Alma. Editorial Brujas, 2004».

El tiempo es un gigante que termina con todo

El tiempo es un gigante que termina con todo. El tiempo acaba con la vida, el tiempo acaba con los sueños, el tiempo acaba con las ilusiones.

El tiempo no se para a descansar, el tiempo avanza sin cesar. El tiempo acaba con las caricias, el tiempo acaba con los besos, el tiempo acaba con el placer, pero nunca acabará con el amor.

Si amaste antes, ama aun después, ama a tiempo y a destiempo, ama mientras puedas disfrutarlo.

El amor no es un compromiso, el amor no es un sacrificio, el amor no es un tiempo. El amor es un don de Dios que dura toda la vida.

El tiempo es tan sólo para amar.  


Anonimo